Tendencias

La obsesión con el estatus profesional, la "sanguijuela" que chupa la sangre a los creativos

creativosLa obsesión por tener un estatus profesional adecuado a los ojos de los demás es una "enfermedad" que afecta a casi todas las profesiones, pero que es especialmente virulenta en el universo publicitario, sobre todo en lo que a los creativos se refiere.

¿La principal manifestación de este "virus"? El hecho de muchos creativos salten constantemente de agencia en agencia en busca de su soñado estatus profesional. ¿El problema? Que la eterna búsqueda del estatus profesional perfecto por parte de los creativos es paradójicamente su principal fuente de infelicidad.

Imaginemos, por ejemplo, a un creativo con un prometedor futuro por delante en una pequeña agencia de publicidad que de repente alcanza la gloria gracias a una campaña que triunfa en todos los festivales publicitarios a los que se presenta. Su mérito es reconocido por sus jefes y estos le ofrecen el puerto de director creativo de la agencia para la que trabaja. Sin embargo, su repentina fama le pone en el radar de otras agencias de la competencia y el prometedor creativo recibe más ofertas, entre ellas una oferta menor, de creativo a secas, para una agencia de publicidad de “relumbrón”. El creativo queda cegado por el brillo de la fama que precede a esta agencia, acepta la oferta y rechaza la oferta de director creativo en la agencia que le ha visto crecer como publicitario.

¿Toma en este caso el creativo la decisión correcta? Responder a esta pregunta con un sí o con un no es casi imposible, pero probablemente la respuesta esté más cercana al no que al sí. ¿Por qué? Porque en situaciones como ésta los creativos suelen confundir “gloria” con “logro”. Y es que a muchos creativos parece preocuparles más el hecho de poder contar a sus amigos y conocidos que trabajan en una agencia famosa que el hecho de estar verdaderamente contentos con su trabajo.

Y eso que muchos de los grandes nombres a los que esos creativos admiran, gente como Jeff Goodby y Dan Wieden, son hoy lo que son gracias a que en su día renunciaron a la “gloria” de una agencia famosa para construir su propio camino, explica Bob Hoffman en Ad Contrarian.

Estar cerca de la “gloria” es siempre agradable, pero ¿no es mucho más gratificante labrarse uno mismo la propia gloria?

La obsesión por el estatus profesional es en realidad una de las fuerzas más destructivas en el universo publicitario. Estar preocupándose constantemente por lo que piensan los demás es no sólo una monumental pérdida de tiempo sino también un absoluto “veneno” profesional.

Te recomendamos

Eficacia

Atresmedia

ADN by DAN

icemd

Compartir