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Las múltiples caras de un emprendedor

Detrás de toda start-up se esconde un emprendedor con una idea rompedora, pero no hay un emprendedor igual a otro. Sí se pueden definir, sin embargo, determinados arquetipos de emprendedor en función de cuáles son sus principales objetivos. Martin Zwilling realiza en Business Insider una radiografía de las distintas tipologías de emprendedor:

1. El emprendedor que tiene la tecnología para cambiar el mundo
Para este tipo de emprendedor, lo mejor es acomodarse al modelo clásico de start-up. Sin embargo, para fundar una empresa no basta con tener tecnología de primera, sino que también hay que registrar patentes, desarrollar productos y definir un modelo de negocio concreto.

2. El emprendedor que simplemente quiere ser el jefe
Al emprendedor ávido de tomar las riendas de su propio negocio para capitanearlo, le basta con unirse a una franquicia u otra organización empresarial para cumplir sus objetivos. Este tipo de emprendedor tendrá menos libertad de movimientos, pero el éxito o el fracaso de su aventura empresarial dependerá en gran medida de él mismo.

3. El emprendedor que quiere ganar mucho dinero
Las start-ups son empresas que se construyen desde cero y que a menudo van a la quiebra, pero unas pocas logran sacar la cabeza y ganar realmente dinero con su negocio. Las franquicias y las empresas de consultoría no son las más adecuadas para hacerse rico. Las start-ups tecnológicas constituyen sin lugar a dudas el mejor camino para ganar el máximo dinero posible en el menor tiempo posible.

4. El emprendedor que lo es para satisfacer a alguien
En ocasiones, hay personas que se deciden a ser emprendedores porque sus familiares y amigos más cercanos a ellos les alientan a ello. Para este tipo de emprendedores “a la fuerza”, lo mejor es apostar por las franquicias y las pequeñas inversiones en empresas tecnológicas.

5. El emprendedor que busca algo para mantenerse adecuado
Estar desocupado es a veces la llama que prende la mecha de una start-up. Si el aspirante a emprendedor no tiene experiencia, la apuesta más segura es una franquicia. Si, por el contrario, tiene experiencia, una buena opción es la consultoría.

 

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