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Los alimentos que presumen de naturales no lo son tanto

Si nos damos un paseo por cualquier supermercado, no será difícil encontrar en sus estanterías alimentos que aseguran en sus envases ser totalmente naturales y no contener ningún tipo de conservante. Hoy en día asistimos a un auténtico boom de los productos ecológicos, y muchos fabricantes no renuncian a subirse al carro de esta tendencia, aun costa de engañar al consumidor. Por eso, a la hora de comprar supuestos productos “totalmente naturales”, conviene extremar la cautela. A veces, la etiqueta de alimento ecológico no es más que un truco publicitario.

Y es que, como se asegura en un reportaje de RTL, la industria alimentaria permite al fabricante muchos subterfugios. De este modo, aun cuando un alimento contiene aditivos y conservantes, la empresa no está obligada a informar de ello al consumidor y puede de hecho anunciarse bajo la etiqueta “sin conservantes”.

Muchas empresas alimentarias se escudan, por ejemplo, en el adjetivo “natural” para contagiarse del auge que están experimentando actualmente en el mercado los productos “eco” y “bio”, que sí están protegidos legalmente. Sin embargo, si examináramos de cerca la lista de ingredientes de sus productos, descubriríamos seguramente más de un componente artificial.

Otro truco al que recurren muchas empresas, sobre todo los fabricantes de yogures, es el de anunciar que sus productos contienen trozos de fruta, cuando en realidad y, como denuncian muchas asociaciones de consumidores, la cantidad de fruta es menudo inapreciable y es sustituida por aromatizantes.

También recurren a pequeñas “trampas” los fabricantes de platos preparados, que en sus envases ofrecen a menudo una imagen “apetitosa y fresca” del producto que luego poco tiene que ver con la realidad.

Cambiar el diseño del envase para “despistar” al consumidor ofreciéndole menos cantidad por el mismo precio es otro engaño que la industria alimentaria “perpetra” con habitualidad.

Imitar a otros productos con éxito en el mercado es también otra de las triquiñuelas de la industria alimentaria. Para conseguirlo, basta con utilizar un envase similar, o utilizar, por ejemplo, pescado triturado en lugar de calamares.

¿Cómo hacer frente a estos engaños de la industria alimentaria? Según Silke Schwartau, de la Asociación Central de Consumidores de Hamburgo, hay que desarrollar una legislación uniforme. “Los métodos modernos de fabricación de alimentos son cada vez menos naturales. Las empresas se sacan de la manga constantemente trucos para ahorrar costes. Por ello necesitamos leyes que regulen el sector”, señala Schwartau.

Para más información, ver este vídeo.

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