Tendencias

Los consumidores españoles se relajan y mejora su percepción económica

El Índice de Comportamiento del Consumidor (ICC) elaborado por Millward Brown indicaba en julio un leve relajamiento de la tensión entre los consumidores españoles centrada en algunos indicadores importantes. En primer lugar, el ICC general se sitúa en -32,7, es decir, ha mejorado en casi diez puntos desde mayo, cuando se tocó fondo en la serie (-42,1), rompiendo los soportes que habían frenado las oleadas de pesimismo anteriores. Este índice es la media de la valoración de la situación económica del hogar, la valoración del momento para realizar grandes compras y la situación económica del país.

Los componentes del índice mejoran, pero en proporciones distintas. La opinión sobre la situación económica se ha hecho algo menos negativa, aunque sigue en niveles que reflejan gran preocupación y, plausiblemente, los recientes acontecimientos la han incrementado. Sin embargo, mejoran tanto la valoración del momento para realizar grandes compras, aunque sigue en niveles muy negativos, y la valoración de la situación económica familiar, indicador que se mueve en oleadas con una tendencia descendente a largo plazo,
pero en julio se movió al alza. Algo más lentamente que los anteriores también se mueve al alza la previsión de la situación económica del hogar dentro de seis meses. En suma, los datos más generales sugieren un relajamiento del clima extremadamente negativo que se registró en mayo y en junio, que está detrás de la evolución negativa de casi todos las estadísticas de consumo interno que se han publicado en estas semanas: descenso de las compras minoristas, de la concesión de hipotecas, etc.

También se ha relajado ligeramente la valoración de hasta qué punto la crisis está afectando a la economía familiar. Esta opinión sigue siendo muy negativa: el 53,6% opina que mucho o bastante, frente al 18,4% que piensa que poco o nada. Aunque la evolución de los últimos meses ha sido tan pesimista que la tendencia (en realidad la medi amóvil de los tres últimos meses), más reveladora que el dato más reciente, sigue evolucionando negativamente. Las familias están sintiendo fuertemente la crisis, obligadas a reducir niveles de consumo, dando soporte a personas que pierden el empleo o no lo encuentran, afrontando cargas hipotecarias crecientes, etc.

La media y la media móvil de la valoración del momento de compra de una bolsa de 22 productos siguen deslizándose a la baja, lo que sólo sugiere una debilidad progresiva del consumo que se está traduciendo, junto con el descenso del precio de las materias primas, en una tensión deflacionista en la evolución del IPC. La presión sobre los precios en general seguirá siendo a la baja. Los datos pormenorizados sobre los productos considerados muestran que la aversión al riesgo se centra sobre todo en los productos y servicios a largo plazo: compras inmobiliarias, productos financieros, largas vacaciones, coches, reformas en la casa, etc., todo lo que
implique grandes compras y compromisos financieros a largo plazo está siendo pospuesto, arrastrando con ello al equipamiento doméstico: muebles, ordenadores, electrodomésticos, etc.

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