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Los envases inteligentes eliminarían el desperdicio masivo de víveres

En el camino del campo hacia el plato se pierden más de mil millones de toneladas de víveres al año, según resultados actuales da la ONU. Una mejora en los envases de los productos comestibles supondría una gran ayuda para este problema que afecta a millones de personas.

En Africa Oriental millones de personas se encuentran amenazadas por la falta de comida. De hecho, la ONU calcula que sólo en Somalia 640.000 niños sufren de una desnutrición severa. Por esta misma razón, preocupa tanto que, debido a los débiles empaques de ciertos productos, se desperdicien millones de toneladas de comida. Y es que según el estudio “Food Losses and Food Waste”, un mejor cuidado de la producción de comestibles podría minorizar las cifras de hambruna en el mundo.

Pero no sólo el hambre en el mundo es un problema en estas producciones masivas. El cambio climático sufre en gran parte por la falta de cuidados del sector de los comestibles: “Alrededor de un kilogramo de alimento produce asimismo un kilogramo de CO2” explica Jenny Gustavsson, del instituto sueco de alimentos y biotecnología.
Y es que con 1,3 mil millones de toneladas de pérdidas de comida se producen 1,3 mil millones de toneladas de CO2, es decir, más de un 4% de las emisiones anuales de este gas.

Expertos como Gustavsson consideran que: “Es mejor reducir las pérdidas a aumentar la producción de comestibles”, luego de analizar varios datos acerca de la cosecha, almacenamiento, producción, comercio y uso de víveres en más de 151 países pertenecientes a 7 regiones distintas del mundo. Asimismo, este análisis conllevó a conocer que tanto en Asia como en África las pérdidas se generan en la primera parte de la producción de alimentos, es decir en las cosechas y en la transportación de alimentos desde el campo hacia las fábricas. Por otro lado, se descubrió que en Estados Unidos y en Europa 95 a 115 kilogramos de comida son echados directamente a la basura anualmente, a pesar de encontrarse en perfecto estado. De esta manera, tanto Estados Unidos como Europa se encuentran en los primeros puestos de las regiones que más afectan al medio ambiente.

Todos estos detalles han formado la base para crear empaques “inteligentes”. Siguiendo la norma de la sostenibilidad, varias regiones del mundo deberán acostumbrarse al empaquetado de productos cerca del lugar de producción de alimentos antes que apostar por largos traslados, donde se pueda echar a perder comida. Expertos advierten que este cambio radical en la cadena de producción alimenticia será muy difícil tanto para países como Estados Unidos como para países en África, puesto que deberán alterar en gran cantidad su rutina de trabajo. “Muchos consumidores observan la fecha de caducidad como la fecha decisiva para botar productos al tacho de basura, sin conocer que muchos de éstos se encuentran todavía frescos” afirma Stephan Grüneweld, psicólogo de consumo.

Por esta razón, en un futuro no tan lejano, los productos en empaques inteligentes deberán ser capaces de informar al consumidor algo más que su fecha de caducidad. Es decir, que los nuevos envases deberán informar acerca del estado de frescura de los productos, como de su tiempo de producción y temperatura. De esta manera, expertos aseguran que no se desperdiciarán tantos productos al año.

 

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