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Los juegos son el futuro en el entorno laboral

A todos nos gusta jugar y las nuevas tendencias lo hacen cada vez más evidente. Xbox 360 tiene un nuevo dispositivo de juego sin controles, Kinect fue el producto electrónico que más rápido se vendió en la historia y Foursquare no deja de llenarse de millones de usuarios que quieren ganar medallas. Pero las aulas también están llenándose de estas dinámicas con nuevos programas como el Quest to Learn de Estados Unidos.

Pero, ¿qué es lo que hace que nos parezcan tan atractivos? ¿Sería posible trasladar ese entusiasmo al lugar de trabajo? Eso lo que se plantea Aaron Dignan en su nuevo libro, Game Frame y, por ello, The 99 Percent ha hablado con él sobre la psicología que se esconde en las dinámicas de juego y cómo podemos aprovecharlos a la hora de generar nuevas ideas.

Katie Salen y Eric Zimmerman definieron el juego como “un sistema en el que los jugadores participan en un conflicto artificial, definido por reglas y que termina en un resultado cuantificable”. Para Dignan, la clave está en la palabra “artificial”, y lo que ocurriría si la sacáramos de esa definición.

Dignan asegura que, a la hora de utilizar los juegos para motivarse ante un proyecto personal, el reto está en “convertir una experiencia larga que tiene un feedback muy limitado en algo que se ha roto en trozos más pequeños pero mucho más gratificantes”. Para ello, hay que programar partes de visualización para cada una de las escenas de la película, es decir, planificando el proyecto en torno a escenas y cada una de ellas será un “mini-objetivo”, y se recompensará. “Estos pequeños retos autoimpuestos lograrán provocar tu impulso creativo hacia formas que no esperarías”, afirmó Dignan.

El autor y CEO y socio fundador de Undercurrent reconoce que, al principio, es necesario una planificación y una estrategia muy intensa, “como las rutinas de ejercicio y de deporte, algunas cosas tienen que ser pensadas y estandarizadas para crear un campo para el juego. La gente que esté dispuesta a hacer un trabajo explorativo aquí se beneficiará de ser el primero, y entender mejor su propia motivación”.

Pero a estos equipos creativos hay que mantenerlos motivados, y esto se consigue, según Dignan, con el descubrimiento, “descubriendo o combinando elementos para hacer algo nuevo”, aunque también resalta que los equipos creativos también responden muy bien a la mecánica de la competición.

Como ejemplos de casos en loa que la dinámica del juego haya funcionado adecuadamente en el trabajo, Dignan resalta una experiencia de una oficina de Brooklyn que, en 2009, empezó a vender un calendario burbuja. La última persona que abandonara la oficina cada día tendría que explotar la burbuja correspondiente a ese día en el calendario. “Una competición y una mecánica sensorial muy simple, pero nos divertimos mucho con ello. La gente se quedaba hasta más tarde y, cuando lo hacían, sentían una especie de emoción tonta con el calendario”.

Y Dignan resalta que, aunque no seas consciente, “es probable que ya estés jugando a algún juego contigo mismo. Cualquiera que haya estado a dieta o que haya intentado entrar en el avión antes de lo que correspondía según su billete está jugando a un juego de comportamiento. El truco está en entender qué te motiva, qué aspectos de los juegos son más fuertes para ti, y después tienes que ponerte en las situaciones en las que te motivará más”.

 

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