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Tendencias en MarketingLa motivación se resiente en tiempos de pandemia

Cómo no quedarse compuesto y sin motivación en tiempos de COVID-19

5 maneras de azuzar la menguante motivación en tiempos de pandemia

Después de varios meses encerrados en casa y haciendo malabares para conciliar vida laboral y vida familiar, muchos sentimos que la motivación nos ha dado plantón para siempre y que nunca volveremos a refugiarnos en su cálido abrazo.

Llevamos casi un año conviviendo con una pandemia que parece no querer capitular en el campo de batalla. Y entre la gente cunde el hastío, de hastío de permanecer encerrado en las cuatro paredes del hogar, de tener que trabajar de manera remota, y de tener que asistir al imparable hundimiento de cada vez más negocios.

El COVID-19 ha transformado nuestras vidas de múltiples maneras (no siempre positivas). Y después de varios meses confinados, con exposición muy limitada a nuestros amigos y familiares, y haciendo malabares para conciliar vida laboral y vida familiar desde casa, muchos sentimos que la motivación nos ha dado plantón para siempre y que nunca volveremos a refugiarnos en su cálido abrazo.

Tener que tolerar ingentes cantidades de estrés, asumir un número creciente de responsabilidades y hacerlo además sin nuestras habituales redes de apoyo es a menudo la antesala del síndrome de «burnout».

Podemos, no obstante, elegir. Podemos sucumbir a la presión y rendirnos, o bien luchar activamente por nuestra propia vida, por nuestra carrera profesional, por nuestra salud mental.

Si nos decantamos por la segunda opción (la única que nos librará en último término de un pozo sin fondo de deseperación), deberemos implementar las técnicas que disecciona a continuación Elizabeth Grace Saunders en un artículo para Harvard Business Review:

1. Expresar la ira

Es complemente natural y normal sentirse airado por todo lo que está aconteciendo. Y es asimismo de vital importancia expresar la ira que hay hirviendo en nuestras entrañas de manera saludable. La ira reprimida puede degenerar, al fin y al cabo, en ansiedad y depresión, problemas cardiacos, dolores de cabeza, afecciones dermatológicas y enfermedades digestivas.

La ira que no se gestiona de manera saludable puede trocarse asimismo en comportamientos abusivos (en el plano físico y verbal) hacia nuestras personas más cercanas.

Para liberar la ira, la frustración y la rabia, debemos reconocer y aceptar lo que estamos sintiendo. Se supone que si aceptamos aquello que estamos sintiendo, tales emociones tendrán menos poder sobre nosotros.

Admitir que estamos hartos, enfadados y disgustados es el primer paso hacia la libertad.

Una vez hemos aceptado la ira que nos corroe por dentro, debemos intentar liberarla emprendiendo una carrera particularmente fatigosa, golpeando un saco de boxeo, gritando en una almohada o llevando a cabo actividades más calmadas como controlar la respiración, realizar estiramientos o escribir simplemente un diario.

2. Cuestionar las cosas

Tendemos a pertrecharnos de maneras muy específicas de hacer las cosas y de lugares también muy concretos a los que acudir. Pero ahora es el momento de cuestionarlo todo. Es hora de cambiar de gimnasio, de llevar a los niños a otro colegio o incluso de mudarse de ciudad y de país.

Cambiando el chip y abriendo la mirada a las oportunidades (no exploradas) que hay ahí fuera, podemos emanciparnos de la rutina y así lograr que no nos carcoma por dentro la frustración.

Haciendo unos cuantos cambios (no necesariamente demasiados) en nuestro día a día podemos toparnos de bruces con rutinas menos estresantes, más energizantes y más motivadoras.

3. Aceptar lo que no está cambiando

Hay determinadas áreas de nuestra vida en la que no podemos o no queremos asumir cambios. Puede que no tengamos suficientes recursos económicos para mudarnos o que nuestra empresa hay apostado por el «home office» a largo plazo. En ese caso deberemos tratar de aceptar cuanto antes la situación.

Aceptar lo que no podemos cambiar o aquello que hemos elegido no cambiar se traduce en menos estrés porque haciéndolo estamos haciendo un guiño a nuestra propia autonomía y estamos más prestos a confrontar los retos que tenemos frente a nosotros.

4. Desarrollar una estrategia para moverse hacia adelante

Una vez hayamos cuestionado todo en nuestro entorno, deberemos desarrollar una estrategia para movernos hacia adelante haciendo frente a la realidad.

Si trabajamos desde casa y esta situación nos hace sentir incómodos, deberemos hacer pequeñas modificaciones como comprar una nueva silla o mejorar la iluminación para tratar de sentirnos un poco mejor.

Otra posible estrategia para que la motivación no se vaya de nuestra vera es identificar alguna área laboral donde nos gustaría crecer y dedicar a esa área un poco de tiempo cada día para que nuestra pasión por el trabajo vuelva de nuevo a echar brotes verdes.

5. Invertir en el cuidado de uno mismo

Es vital que no nos olvidemos de cuidar de nosotros mismos. Engullir toneladas de azúcar o beber una botella de vino cada noche pueden ser placeres irresistiblemente satisfactorios en un primer momento, pero no son opciones saludables a corto plazo.

Para velar por nuestra salud tanto en el plano mental como físico deberemos tratar de hacer ejercicio, salir de vez en cuando, emprender un hobby de naturaleza creativa, conectar con amigos y familiares, reír, leer y escuchar música.

Estas actividades tan sencillas liberan endorfinas y nos ayudan a poner coto a la desesperación.

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