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Más allá del 'Gangnam Style': ¿por qué Corea del Sur es una potencia exportadora de productos y cultura pop?

Con la asombrosa cifra de mil millones de visitas en YouTube, 'Gangnam Style' ha hecho historia cuando ha sido coronado como el vídeo más visto de todos los tiempos. Apareció por primera vez en YouTube en julio y estos últimos días ha batido el record anterior, superando al ídolo adolescente Justin Bieber con su canción 'Baby'.

Es difícil pasar por alto el ascenso de 'Gangnam Style'. Éste ha batido todos los records notables de vídeos virales y, en su blog de tendencias, YouTube ha escrito que "ha sido un gran éxito a nivel mundial, diferente a cualquier cosa que hayamos visto antes. Cada día 'Gangnam Style' continúa siendo visto entre 7 y 10 millones de veces".

Algunos todavía lo consideran como un punto curioso de internet: un baile divertido realizado por un tipo peculiar de Asia y con una melodía pegadiza, pero no mucho más. Sin embargo, otra visión es posible. Si uno profundiza puede ver que éste es sólo el último ejemplo de la influencia que Corea del Sur está teniendo en la cultura popular moderna. Se podría decir que Park Jae-sang o Psy y su 'Gangnam Style' no es un accidente, sino el resultado de décadas de cuidadosa planificación, inversión y una cierta cantidad de mala suerte geográfica. Estos factores han ayudado a impulsar a Corea del Sur como una potencia cultural y económica que golpea muy por encima de su tamaño.

Mientras que la canción de Psy es sin duda uno de los ejemplos más populares que han llegado hasta las costas estadounidenses, la cultura K-Pop es muy influyente. Corea ha trabajado en los últimos años como un impresionante exportador de populares bandas como Girls Generation, Wonder Girls y Super Junior, tan sólo por nombrar unos cuantos que han dominado las listas asiáticas de música durante los últimos años. El drama coreano "Winter Sonata" ha generado unos ingresos de más de 27 mil millones de dólares para sus autores y para la economía coreana. Y para verlo en contexto, la franquicia de Harry Potter se estima en un valor de 15 mil millones de dólares.

Puede que no haya oído hablar de estos grupos ni de "Winter Sonata", pero cuando se trata de negocios todos sabemos que Corea del Sur es dominante, con sus grandes grupos empresariales, generalmente de propiedad familiar, como Samsung, LG, Kia o Hyundai. Corea del Sur incluso tiene un término para describir esta oleada de entretenimiento y productos coreanos, 'Hallyu', o la Ola Coreana.

Pero echando la vista atrás surge una pregunta interesante. ¿Por qué un país con tan sólo 50 millones de habitantes, que en su mayoría tan sólo hablan coreano, tiene esta gran influencia cultura y económica? He aquí tres razones.

Por geografía, el país se encuentra enclavado entre tres gigantes (China, Japón y Rusia), por no mencionar al cerrado vecino Corea del Norte. Todos estos gobiernos han tenido al menos alguna vez la negativa obsesión de intentar destruir la historia y cultura de Corea del Sur. Y estos poderosos vecinos han confiado en la venta de bienes a sus propios mercados, llegando eventualmente más allá de sus consumidores nacionales. En primer lugar, Japón ha  sido reconstruido después de la guerra, creando un auge económico que lo sitúa como un país tecnológico líder. Y ahora China está expandiendo su alcance. Sin embargo, Corea del Sur, debido  a su mínimo tamaño, pronto se dio cuenta que su éxito tenía que venir desde fuera. Sin esa fuerza interna que proporciona el gran tamaño, se ha centrado casi exclusivamente en el exterior, consolidando una cultura que de forma inherente busca la escena mundial. La exportación de ideas y productos al mundo ha fundamentado su camino al éxito. De ahí que los televisores Samsung invadan nuestras paredes y los coches Hyundai nuestras calles.

En cuanto a inversión, aunque la mayoría de los países han ido reduciendo sus gastos en infraestructura y artes, el gobierno coreano fue la primera nación en invertir en banda ancha después de la crisis financiera de 1997, creando un país obsesionado por lo multimedia. El ministerio de Cultura, Deportes y Turismo tiene un presupuesto anual para el próximo año de 3,5 mil millones de dólares e invertirá 295 mil millones de dólares en la promoción externa de “Hallyu”. En comparación, el Fondo Nacional de las Artes en Estados Unidos gastará 146 millones de dólares en 2012.

Y una de las razones más subjetivas es que el país es muy bueno en la creación de marcas a las que a todos nos gusta pertenecer. Mientras que la compra de un automóvil de Shangai Motor se siente como una traición al tío Sam, la compra de un Hyundai se percibe como algo bueno, mientras que el Samsung Galaxy es una alternativa ligera. Y mientras que la marca Japón ha ocupado un lugar preponderante en la historia, los surcoreanos parecen en armonía. Las empresas coreanas no amenazan, son marcas a las que es fácil pertenecer y que se están convirtiendo en una nueva ola de marcas challenger, esas que a todos nos encantan.

¿Es todo esto algo bueno? Bueno, si nuestros televisores ofrecen más resolución, nuestros coches son más limpios, podemos ver mejores películas y sus cantantes nos entretienen más, ¿por qué no?

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