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3 mentiras (gordísimas) que la creatividad carga sobre los hombros

Tendencias en MarketingLa creatividad no está tan arraigada como debería en las empresas por culpa de tres falacias

Las falacias que acechan a la creatividad

3 mentiras (gordísimas) que la creatividad carga sobre los hombros

Esther Lastra

Escrito por Esther Lastra

Si la creatividad goza de tantísimo predicamento en el universo empresarial, ¿por qué esta no logra echar anclas en las compañías?

Los líderes citan muy a menudo la creatividad y la innovación como dos de los elementos que desempeñan un rol más determinante en el éxito empresarial. Pero paradójicamente buena parte de las compañías fracasan estrepitosamente a la hora de espolear la creatividad de las personas a las que tienen en nómina.

Si la creatividad goza de tantísimo predicamento en el universo empresarial, ¿por qué esta no logra echar anclas en las compañías? La creatividad no logra echar raíces más profundas en las empresas por las tres falacias que disecciona a continuación Harvard Business Review:

1. La ilusión de la productividad

En ocasiones se asume (a todas luces de manera equivocada) que la celeridad en la toma de decisiones es sinónimo de productividad. Sin embargo, lo cierto que, cuando nos empeñamos en resolver problemas de manera excesivamente acelerada, especialmente cuando tales problemas son de naturaleza compleja, la innovación puede eventualmente verse resentida.

La resistencia a un cierre lo más temprano posible (que es uno de los aspectos más esenciales en la creatividad) habla de nuestra habilidad de mantener la mente abierta cuando ya tenemos una posible solución entre manos.

Algunos de las mejores soluciones no emergen ni en la primera reunión ni en la segunda, sino mucho después (tras un largo periodo de incubación).

Si bien mantras como «Move fast and break things» tienen éxito moviendo a la gente a la acción, pueden trocarse en una dificultad añadida cuando el problema que hay sobre la mesa es complejo.

En tales situaciones resistir la tentación de hallar una solución rápidamente (y también de manera menos creativa) y animar al equipo a seguir buscando soluciones pueden traducirse en ideas más innovadoras y entreveradas de creatividad.

2. La ilusión de la inteligencia

El pensamiento creativo es más exigente en el plano cognitivo que el pensamiento lógico, puesto que involucra a más secciones del cerebro tanto en el hemisferio derecho como izquierdo del cerebro y exige también más memoria.

Analizar una idea es, por ende, más fácil que sintetizar una idea completamente nueva desde múltiples fuentes.

Por el contrario, amalgamar diferentes ideas o perspectivas se traduce en un trabajo mucho más intenso por parte del cerebro, puesto que le exige probar con múltiples combinaciones con el ánimo de hallar la mejor solución.

En un escenario ideal las empresas deberían pagar a las personas en proporción al trabajo de naturaleza cognitiva que emprenden. Sin embargo, en la práctica el pensamiento lógico (que suele ser también más crítico) goza habitualmente de mejor reputación en el universo empresarial que el pensamiento creativo (porque el primero suena a bote pronto más inteligente).

¿Lo peor? Que las compañías no solo necesitan a críticos en sus filas sino también a creadores (y si los críticos son mayoría, deben contribuir también a la generación de soluciones para tornarse en último término en creadores). Se trata de animar a quienes ponen en práctica el pensamiento lógico a entrenar también su pensamiento creativo con sus propias ideas (para que vayan más allá del análisis de ideas ajenas).

3. La ilusión del «brainstorming«

La creatividad (en su vertiente más exitosa) se asocia a las sesiones de «brainstorming» en las que varias personas contribuyen a la generación de ideas. Sin embargo, las ideas alumbradas en grupo no son necesariamente mejores que las que emergen individualmente y solo después se ponen en común.

Un estudio de la Universidad de Yale concluye que el número de ideas generadas individualmente (y posteriormente agregadas) es dos veces mayor que el número de ideas alumbradas en grupo.

La ideación puede verse torpeada en las sesiones grupales de «brainstorming» por la imposibilidad de expresar adecuadamente las ideas ante el rol protagonista de otros participantes, por el miedo a ser juzgado y por la falta de seguridad psicológica.

Si quieren alentar la producción de ideas, los líderes deberían apoyarse en herramientas sencillas para capturar ideas individuales antes de que estas sean compartidas con el grupo.

 

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