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El rol de jefe tiene que cambiar en 5 aspectos fundamentales

La metamorfosis del rol de jefe en 5 cambios "impepinables" (y urgentes)

Esther Lastra

Escrito por Esther Lastra

El universo organizacional que se divisa ya en el horizonte será profundamente inestable y para no perder el equilibrio el rol de jefe deberá cambiar en 5 aspectos clave.

jefesEn la mayor parte de las organizaciones quienes cargan sobre sus hombros con un título de directivo pecan de ineficientes. Y la fuente de la que brota tanta ineficiencia en la incapacidad del rol de jefe para adaptarse a los nuevos tiempos que corren.

Durante casi 100 años el rol de jefe ha estado solapado a cinco funciones básicas (las enunciadas en su día por Henri Fayol): la planificación, la organización, la provisión de persona, la dirección y el control.

Estas cinco funciones han sido durante mucho tiempo la segunda piel de los jefes. ¿El problema? Que tales funciones cobran todo el sentido del mundo en un entorno estable. Y en el entorno organizacional actual, gobernado por la inestabilidad (la emanada de los cambios de naturaleza sísmica que hacen temblar los cimientos de las empresas), el rol de jefe necesita metamorfosearse de manera impostergable.

Para encarar con garantías los desafíos que tienen por delante los jefes deben hincar a los cambios que disecciona a continuación Harvard Business Review:

1. Del jefe directivo al jefe instructivo

Con el advenimiento de la inteligencia artificial, que asumirá un creciente número de tareas en los entornos laborales, no habrá necesidad de supervisores directos velando por el adecuado cumplimiento de tales actividades.

En un universo, el laboral, en el que los trabajadores de carne hueso están siendo reemplazados por robots y en el que el trabajo está abocado a ser más manual que mental y más repetitivo que creativo, los jefes deberán dar una vuelta de tuerca a su propio rol.

Los managers del futuro deberán invertir más tiempo explorando las implicaciones de la inteligencia artificial, ayudando a las personas a su cargo a extender sus propias fronteras del conocimiento y aprendiendo con la inestimable ayuda de la experimentación a desarrollar nuevas prácticas.

El aprendizaje y no tanto el conocimiento será el principal carburante de las empresas en el futuro y al timón del aprendizaje deberá estar necesariamente el jefe.

3. Del jefe exclusivo al jefe inclusivo

Muchos jefes se creen ungidos con suficiente inteligencia como para tomar todas las decisiones sin la ayuda de ninguna otra persona (y menos si es inferior a él en la escalera corporativa).

Sin embargo, a la hora de afrontar nuevas situaciones (la que es posible ya otear en el horizonte) los mejores jefes son los que crean en torno a sí círculos de liderazgo para ganar en perspectiva a la hora de hincar el diente a determinados problemas (y también a las soluciones a tales problemas).

Los jefes necesitan rodearse de estilos de pensamiento necesariamente diversos para plantar batalla adecuadamente a los retos que se les pongan por delante.

3. Del jefe repetitivo al jefe innovador

Los jefes alientan a menudo la previsibilidad porque de esta forma todo se torna en justificable y apenas varía de uno año para otro. El problema de esta manera de proceder es que los jefes tienden a concentrarse en aquello que ya saben (perpetuando el statu quo) y lo hacen a expensas de aquello que es posible.

En el futuro los líderes deberán enarbolar la bandera de la innovación y desafiar necesariamente el statu quo. No les quedará otra si no desean que los desafíos que hay a la vuelta de la esquina les dejen fueran de combate.

4. Del jefe que resuelve problemas al jefe que reta

Que un líder sea capaz de resolver problemas es nunca un reemplazo a lograr que una empresa logre eche brotes verdes (que es el objetivo último de todo manager). Para ser un buen líder, no basta con que un jefe sea experto “apagando fuegos”, debe retar también a la gente que le rodea a buscar nuevas y mejores formas de crecer.

5. Del jefe empleador al jefe emprendedor

Muy a menudo quienes ocupan los últimos escalones en la escalera corporativa hacen todo lo posible e imposible por lisonjear el ego de sus superiores (y hacer las cosas como a ellos les gusta que se hagan).

Es el particular “modus operandi” que instigan en sus subordinados los jefes empleadores. Pero en el futuro los jefes empleadores deberán ceder al testigo a los jefes emprendedores, aquellos que ayudan a sus empleados a ver cosas que son normalmente pasadas por alto.

Quienes se enfundan el traje de emprendedor expanden su percepción e incrementan también la acción (y ambas cosas son vitales en términos de desarrollo, la simiente de la brota en último término la innovación).

 

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