Tendencias

Un monstruo viene a vernos: nuestra j***** industria

monstruoLa velocidad a la que avanza el mundo es, cuanto menos, agotadora. El marketing, la publicidad, la comunicación o la tecnología han adquirido tal volatilidad que prácticamente nos acostamos siguiendo unas tendencias que por la mañana habrán desaparecido. ¿Y para qué?

No paramos de hablar de lo que está por venir y, siendo sinceros, nuestro presente no está cambiando en nada. Al contrario. El ad blocking, la transparencia, la medición o el fraude son problemas cada vez más acuciantes que están poniendo al sector marketero contra la pared. ¿Y para qué? Lo único que hacemos es hablar, hablar y nadie se decide a actuar.

Pero hoy ponemos el foco en una columna publicada en Medium.com en la que se atreven a hablar sin tapujos sobre la hipocresía del sector en el que nos movemos. “A la mierda tu startup con sus rutinas mañaneras de lectura de 30 minutos de medios como TechCrunch, TNW, Wired, Gizmodo, Mashable o The Verge. A la mierda sus putas conversaciones extrañas sobre ‘¡Dios mío! ¿Has visto la última característica de Snapchat?’ o ‘¿has visto lo último que ha hecho Mark Zuckerberg?’ Que les jodan a todos. A nadie nos importa”, deja claro su autor Shem Magnezi.

El autor deja claro a través de sus furiosas y directas palabras que a nadie le importa lo que hacen Elon Musk o Marissa Mayer. “Háganme un favor y distánciense de su puto Mac y vayan a jugar con sus hijos”, recomienda Magnezi ante la locura marketera en la que estamos inmersos.

Avanzando en sus reproches hacia el monstruo en el que hemos convertido la sociedad y la industria, fija su atención en las empresas. Todas hablan de innovación. Pero este concepto no pasa por bonitas salas en las que descansar, jugar al billar o poder tomar una copa. Estamos ante un término que va mucho más allá.

“Deberíamos celebrar cada día que no tenemos que vender otra parte de nuestra empresa”, manifiesta con enfado Magnezi, para enfatizar al lector que estamos perdiendo el norte sobre lo que realmente importa en nuestras vidas.

“Hoy en día todo el mundo es un puto empresario. Especialmente todos aquellos que se encuentran en su última etapa de universidad”, expresa señalando que ahora los jóvenes emprendedores únicamente tienen como falso ídolo a Silicon Valley y sus empresarios que comenzaron en garajes.

A la mierda el monstruo de la productividad. Intentan hacerme sentir mal porque me he despertado ‘solo’ a las 06:00 de la mañana. Si se hubiese despertado a las 04:30 podrías haber meditado durante 30 minutos, revisar los resultados trimestrales, los objetivos anuales, tomado un delicioso batido de Soylent mientras hacía un repaso de las últimas tendencias. A la puta mierda tus listas, tareas, aplicaciones, noticias y Dios sabrá que más”, argumenta de forma liberalizadora.

“Siempre nos estamos preguntando el por qué. Hay que dejar esa puta mierda”, señala Magnezi, dejando claro que nos estamos convirtiendo en una especie de borregos seguidores de la última tendencia cuestionando por ende todo.

A la mierda los putos acrónimos. A la mierda DAU, WAU, MAU, ARPU, LTV, CPM, CPI, CPC, PPC, CPA, CTR, SEO, ASO, YoY, WoW. A la mierda y una vez más a la mierda. ¿Quién coño puede realizar un seguimiento de toda esa mierda? Todo el mundo ahora es CEO de algo y está construyendo un MVP con el que irrumpirá en el mercado garantizando el crecimiento”, se queja el autor en la columna respondiendo, ¿sabe el qué? Una vez más manda a la “mierda” todo esto.

No escapan de las críticas de Magnezi la transparencia, los altos incentivos de los ejecutivos (deberían destinarse a mejorar los servicios ofrecidos por sus empresas según sus palabras). “A la mierda las fiestas extravagantes y eventos que cuestan demasiado dinero. A la mierda las mesas de ping pong, salas de música, Pilates o meditación. A la mierda los incentivos porque todos sabemos que estos se traducen en menos tiempo libre para sus empleados”.

“Pero, más que nada jodido mundo de las startups, vete a la mierda por convertirme en uno de vosotros”, concluye Magnezi después de hacernos reflexionar como nunca antes lo habían hecho sobre esta industria que estamos sujetando con palillos.

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