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Cómo identificar a un buen líder en la era #MeToo

No hay privilegios sin responsabilidades: 6 claves para identificar a un buen líder en la era #MeToo

En la era #MeToo es importante que los líderes sean conscientes de sus propios privilegios y que los utilicen para dar fuelle a quienes desempeñan un rol mucho más débil dentro de la organización.

liderazgoTodo aquel que ejerce de líder es perfectamente consciente de que lidiar con preguntas difíciles y conversaciones igualmente peliagudas es parte ineludible de su trabajo, pero ¿y si fueran los propios líderes los que se asaetearan a sí mismos con preguntas supurantes de complejidad?

¿No deberían quizás los líderes plantearse la manera en que sus propios privilegios pueden ser en último término una poderosa herramienta para dar fuelle a quienes son huérfanos de tales privilegios?

Los líderes (todos sin excepción) deberían tomarse la molestia de comprender adecuadamente sus propios privilegios y utilizar tales privilegios para levantar los cimientos de una cultura fuertemente enraizada en la diversidad, la inclusión, la aceptación y el crecimiento.

Quienes se valen de sus privilegios para pisotear ciertas injusticias (esas que que hay que combatir más que nunca en la era #MeToo) están también muchos más proclives a tener a su vera a empleados comprometidos, leales y productivos.

Ser conscientes de sus privilegios (y hasta de sus prejuicios) es tan doloroso como revelador para los líderes, pero es simultáneamente vital para instilar cambios positivos en las organizaciones.

En la era #MeToo a los líderes que utilizan en clave positiva sus privilegios para ofrecer un hombro en el que apoyarse a los que no tienen tales privilegios practican a diario los hábitos que disecciona a continuación Inc.:

1. Identificar prejuicios inconscientes

Hay herramientas como "Implicit Association Test" que permiten a los líderes evaluar los prejuicios alojados en sus entrañas en toda una miríada de categorías (desde el género a la raza, pasando por la religión y la edad).

2. Actuar en base a las mejores intenciones

Si un líder no tiene muy claro cómo iniciar el cambio, no debe tener ningún miedo de preguntar. Es importante en todo caso que los líderes se vuelquen en el aprendizaje y la creación del cambio. Tener privilegios no significa que aquellos que están ungidos con tales privilegios sean arrogantes y hasta perversos. Lo verdaderamente crucial es que los privilegios pueden metamorfosearse en último término en fuerza para el bien.

3. Cometer errores y asumir responsabilidades
Cuando un líder se equivoca (que es, por otra parte, algo totalmente normal), debe evitar ponerse a la defensiva y enarbolar en su lugar la bandera de la curiosidad. ¿El objetivo? Acumular conocimiento (con la ayuda de los demás) para hacerlo mejor la próxima vez.

4. Rechazar los estereotipos

Es vital que los líderes identifiquen los prejuicios y los estereotipos de manera inconsciente laten en sus entrañas para combatirlos conscientemente y contemplar a las personas como individuos y no como entidades más o menos desdibujadas.

5. Abrir las puertas a la creación de oportunidades

Un buen líder debe investigar, hacer preguntas y dar espacio a opiniones y voces diversas (e incluso totalmente divergentes con la suya propia).

6. Gestionar comentarios inapropiados

El silencio no es una opción. Y a veces puede resultar complicado alzar la voz, pero los comentarios inapropiados y particularmente hirientes merecen una respuesta adecuada. Callar no hace sino alentar a quien ha tenido la ocurrencia de hacer comentarios inadecuados, acogotar al receptor de tales comentarios y emponzoñar aún más la atmósfera de trabajo.

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