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Por qué la innovación no pivota sólo en torno a las nuevas ideas

No sólo del "parto" de ideas (geniales) vive la innovación

La innovación no está atada de pies y manos a la generación de nuevas ideas. Se puede ser innovador de mil y una maneras diferentes.

innovaciónCuando la palabra “innovación” se introduce en nuestros conductos auditivos, en nuestro cerebro se dibujan casi automáticamente los rostros de genios como Elon Musk (Tesla), Steve Jobs (Apple) o Sheryl Sandberg (Facebook). Y como nos encanta practicar el autoflagelamiento, no podemos evitar compararnos con ellos para concluir que nuestra capacidad de innovar es absolutamente paupérrima y hasta vergonzosa.

¿El problema? Que cuando nos endilgamos a nosotros misma la etiqueta de poco innovadores, lo hacemos habitualmente utilizando como vara de medir una definición de la innovación tan restrictiva como anticuada (y llena de telarañas) que pivota en torno a la generación de nuevas ideas.

Pero, ¿brota necesariamente la innovación de las nuevas ideas? Lo cierto es que no. Las ideas (de nueva hornada se presupone) son sólo una de las muchísimas fuentes de las que se nutren las personas innovadoras.

Steve Jobs, el que fuera CEO de Apple, aseguraba, sin ir más lejos, que la innovación afloraba del hecho de decir “no” a 1.000 cosas diferentes. Y Bill Gates, el cofundador de Microsoft, está convencido de que la innovación tiene que ver sobre todo y ante todo con la colaboración y el acto de compartir ideas con los demás.

Más allá de ser capaces de plantar la simiente de nuevas ideas (que no siempre brotan a raudales y no tienen realmente por qué hacerlo), las personas innovadoras son dueñas de los provechosos hábitos que disecciona a continuación Inc.:

1. Tienen una visión absolutamente prístina (a la vez que atractiva) del futuro.

2. Son personas curiosas por naturaleza y tienen la costumbre de hacer preguntas.

3. Detectan oportunidades que otros, con una venda en los ojos, son incapaces de ver.

4. Crean entornos seguros que incitan a las personas a probar cosas nuevas.

5. Ponen sobre la mesa los recursos necesarios (tiempo, dinero, mano de obra, etc.) para dar fuelle a la innovación.

6. Son dueñas de perspectivas alternativas a las habituales y no tienen prurito alguno en convertirse en abogados del diablo.

7. Son adalides de la diversidad y de la inclusión.

8. Se toman la molestia de proporcionar a cuantos están a su alrededor un “feedback” verdaderamente útil (tanto positivo como negativo).

9. Sacan la cara por los miembros de su equipo, particularmente ante el advenimiento de obstáculos.

10. Reconocen y recompensan adecuadamente a quienes muestran comportamientos innovadores.

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