Tendencias

Para hacer un buen brainstorming, primero hay que ser soñador, después realista y por último "spoiler"

Dicen que el productor, director, guionista y animador estadounidense Walt Disney, uno de los grandes fabricantes de ideas de la era moderna, tenía una manera muy particular de enfrentarse a ese momento amado y odiado a partes iguales por casi todos los creadores: el brainstorming.

Para sacar al máximo partido de sus brainstormings, Disney dividía el proceso en tres fases: la soñadora, la realista, y la "spoiler".

En la primera de estas fases, la soñadora, Disney abogaba por fantasear. Daba igual lo fantásticas o absurdas que fueran las ideas surgidas en esta primera etapa. Todas tenían cabida en esta primera fase, en la que no había ningún tipo de filtro y la máxima era “¿por qué no?”.

Pasada esta primera etapa de ensoñación, Disney continuaba con la fase realista del brainstorming. Las ensoñaciones surgidas en la primera fase pasaban por el tamiz de la realidad en esta segunda etapa y el objetivo era responder a la pregunta “¿cómo?”.

Finalmente, en la última fase, la “spoiler”, Disney aprovechaba para ser lo más crítico posible con las ideas surgidas durante las dos etapas anteriores. El objetivo era asestar golpes a las ideas para comprobar su grado de resistencia.

Si las ideas superaban esta última etapa, Walt Disney se ponía manos a la obra y trabajaba para convertirlas en realidad, explica Michael Michalko en Design Taxi.

Para evitar que las distintas fases del brainstorming terminaran contaminándose entre sí, Disney utilizaba espacios físicos diferentes para cada etapa.

Efectiva o no, lo cierto es que Disney supo sacar el máximo partido de técnica. Ahí está su prolífica y exitosa carrera para demostrarlo.

Te recomendamos

FOA Madrid 2020

Hootsuite

Outbrain

Adecco

Compartir