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Las ventajas de la mentalidad de hacker en el universo empresarial

Por qué debería entrenar a sus empleados como si fueran (sabiondos) hackers

Por qué debería entrenar a sus empleados como si fueran (sabiondos) hackersLa ciberseguridad se ha convertido en los últimos tiempos en uno de los principales caballos de batalla de las empresas. Y aunque pudiera parecer a priori un contrasentido, lo cierto es que las compañías que anhelan convertir a sus empleados en mejores guardianes de la ciberseguridad deberían ir mucho más allá de la formación convencional (que gira casi siempre en torno a las contraseñas y otros protocolos básicos) y mirarse en el espejo de sus peores enemigos. En realidad la mejor de entrenar a los trabajadores para defenderse de los omnipresentes hackers es enseñarles a pensar como si fueran también ellos piratas informáticos.

El primer paso para lograr este objetivo es definir adecuadamente el concepto de “hacker”, que está agarrado como una garrapata a decenas de clichés, los impuestos durante años por la industria del entretenimiento.

Pese al halo de criminalidad que pesa a menudo sobre ellos, lo cierto es que los hackers son en muchos sentidos los ciudadanos modelo de la nueva era digital. Al fin y al cabo, son creativos, persistentes y también terriblemente ingeniosos. Piensan en términos 100% digitales, sienten una insaciable curiosidad, y se esfuerzan para descifrar los enigmas ocultos de la tecnología. Los hackers contemplan cada problema como una oportunidad. Defienden con uñas y dientes aquello en lo que creen y desean hacer del mundo un lugar más seguro, explica Marten Mickos en un artículo para Harvard Business Review.

Los hackers conocen también como la palma de su mano los límites de la tecnología. Los sistemas informáticos les inspiran una sana desconfianza y son plenamente conscientes de que ningún software es inmune a los virus (que no son, por otra parte, la única vulnerabilidad que acecha los programas informáticos). Los piratas informáticos son también plenamente conscientes de que los ordenadores y los programas de software pueden ser fuerza del bien, pero también fuerza del mal. Y por eso buscan con absoluto denuedo vulnerabilidades en los sistemas informáticos.

Para aquellos criados a los pechos de la nueva era digital, todos estos conceptos (firmemente engarzados en la forma de pensar de los hackers) pueden resultar hasta cierto punto exóticos. Pero los piratas informáticos saben que tales conceptos marcan en realidad el funcionamiento del mundo (que no es tan bonito como pudiera parecer a simple vista).

Por eso precisamente es tan importante que las empresas comienzan a cultivar la (anómala) forma de pensar de los hackers en el seno de sus propias organizaciones, insiste Mickos. Haciéndolo así no sólo cambiarán la manera en que los empleados contemplan y valoran la ciberseguridad sino que les  dotarán también de mayor ingenio y curiosidad, dos habilidades que serán claves en un futuro marcado por la inteligencia artificia y la automatización.

Para plantar la simiente del valioso pensamiento del que son dueños los hackers en su organización las empresas deberían alentar, por ejemplo, la asistencia de sus empleados a “hackathons” (quizás sólo como observadores). Este tipo de evento da a la gente la oportunidad de alejarse de la rutina laboral y de aprender a pensar de manera creativa para resolver problemas (ese es, al fin y al cabo, el fin último del “hacking”).

En los “hackathons” (tanto si están relacionados o no temáticamente con su trabajo) a los trabajadores se les brinda la posibilidad de ejercitar sus músculos mentales de maneras jamás empleadas hasta la fecha, y de observar con ojos curiosos lo que hay a su alrededor.

Otra buena manera de alentar el “hacking” dentro de las compañías es promover el intercambio de información entre departamentos cuando algo importante acontece dentro de la empresa o en la industria a la que ésta está adscrita.

Echando abajo los silos, compartiendo información y analizando con lupa tal información, los empleados compartirán un propósito y se les hará más vigilantes (como los hackers) a futuras amenazas, subraya Mickos.

En vista de los múltiples retos que se ciernen sobre las empresas de cara a las próximas décadas, las compañías harían bien en enseñar a sus empleados a pensar como hackers. Tomando prestada su mentalidad a los hackers, los trabajadores lo tienen más fácil para dar esquinazo a los traumas que provocan los meteóricos avances en el universo tecnológico. Y eso redunda no sólo en la seguridad sino también en eficacia de las empresas, concluye Mickos.

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