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Por qué Donald Trump es el Uber de la política

donald-trumpDurante los últimos años han aparecido en el horizonte marcas de nueva hornada que se han empeñado en hacer añicos el viejo "establishment" y se ha propuesto hacer morder el polvo (e incluso "matar") a las marcas de toda la vida.

A la cabeza de esas marcas de nueva hornada está la startup de más relumbrón del momento, Uber, que ha cambiado el universo del transporte tal y como lo conocíamos hasta ahora.

Está claro que Uber ha provocado un terremoto de muchísimos grados en la escala de Richter en el viejo “establishment”. Y algunos creen que ese seísmo tiene muchísimo que ver con el provocado por Donald Trump en la política.

De igual manera que Uber ha puesto en entredicho a las marcas tradicionales, y les ha hecho repensar su propio futuro, Trump ha dado un auténtico puñetazo en el rostro al aparentemente intocable “establishment” de Washington, asegura Joe Mandese en un artículo para Mediapost.

Uber, Airbnb y en general todas las marcas del nuevo “establishment” (incluida la “marca Trump”) se las han ingeniado para comprender “insights” del consumidor que otras marcas ha sido incapaces de desentrañar (e incluso de detectar).

En los “tiempos surrealistas” que corren, en los que los consumidores (y los votantes son cada vez más hiperactivos), Uber y Trump han comprendido que hay que dejar atrás las tradicionales 4 P del marketing para concentrarse en una única cosa: las necesidades no satisfechas (y no descubiertas) del consumidor.

Las marcas cobijadas bajo el paraguas del nuevo “establishment” tienen todas algo en común: que han detectado necesidades no satisfechas del consumidor y que han conseguido darles cumplida satisfacción con los mensajes adecuados. Unos mensajes que huyen en su mayoría de los medios convencionales.

Hillary Clinton tenía a casi todos los medios convencionales rendidos a sus pies en la última campaña y aun así perdió las elecciones. Donald Trump tuvo a esos mismos medios agarrados al pescuezo durante toda la campaña y hoy es el presidente electo de los Estados Unidos de América, recuerda Mandese en su artículo.

Trump supo detectar necesidades no satisfechas en los ciudadanos estadounidenses, algo que no supo, no pudo o no quiso hacer su rival Clinton, que prefirió jugárselo todo a la carta de las necesidades (y a los medios) de siempre.

Clinton, a diferencia de Trump, no supo mirar más allá y por eso perdió las elecciones. El nuevo “establishment”, el que representan Uber y Trump, está atizando de lo lindo al viejo “establishment”. Y la (sorprendente) victoria de Trump es un buen ejemplo de ello.

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