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Por qué la felicidad devora a dentelladas la creatividad que tanto anda buscando

felicidadLas empresas quieren que sus empleados sean creativos y que estén comprometidos con su trabajo. Pero, ¿cómo se incentiva la creatividad y el compromiso en los entornos laborales? Algunas compañías tienen el convencimiento de que la respuesta a esta pregunta pasa por algo tan sencillo (y tan complejo) como la felicidad. Tan convencidas están las empresas de la importancia de hacer feliz a los empleados que algunas han llegado al extremo de crear la figura del "chief happiness officer".

Sin embargo, ¿hasta qué punto incide la felicidad en la creatividad? En poco o nada. Así lo concluye al menos un informe llevado a cabo por Anna Jordanous, de la Universidad de Kent, y Bill Keller, de la Universidad de Sussex.

En su estudio Jordanous y Keller pusieron bajo la lupa los procesos creativos en diferentes campos durante un periodo de más de medio silgo y aislaron a continuación los que, a su juicio, eran los 14 ingredientes básicos de la creatividad. En la lista confeccionada por Jordanous y Keller la felicidad brilla paradójicamente por su ausencia. ¿Por qué? Quizás porque la creatividad tiene que ver sobre todo y ante todo con la resolución de problemas y no con la positividad inherente a la felicidad.

Mark Davis, psicólogo de la Universidad del Norte de Texas, cree que la creatividad se divide básicamente en dos fases: la fase inicial de ideación y la fase de resolución del problema.

De acuerdo con una investigación llevada a cabo por Davis, la felicidad puede influir de manera positiva en la primera fase, aquella que tiene el foco puesto en el “brainstorming”. No obstante, en la segunda fase, donde las críticas y los fracasos forman inevitablemente parte del proceso, la felicidad tiene en realidad poco o nulo impacto. El estrés derivado de los problemas a los que tienen que enfrentarse las personas en la segunda fase de la creatividad puede resultar sumamente incómodo, pero es también un poderoso acicate a la hora de cumplimentar tareas. O dicho de otra manera: las emociones de carácter negativo son en realidad sumamente beneficiosas para dar alas a la creatividad.

¿Hay que vivir, por lo tanto, eternamente atormentado para estar bien avenido con las musas de la creatividad? No necesariamente. Las emociones excesivamente intensas, tanto positivas como negativas, pueden interferir en el funcionamiento óptimo de la creatividad. Sentirnos demasiado felices puede cegarnos en nuestro camino hacia a la creatividad, pero también la infelicidad extrema puede cortar las alas a los procesos creativos.

La creatividad depende en buena medida de saber gestionar adecuadamente las emociones (tanto las positivas como las negativas) y utilizarlas en nuestro propio beneficio, asegura Amy Arsten, neurocientífica de la Universidad de Yale en declaraciones a Quartz.

Intentar solventar problemas puede ser terriblemente frustrante y llevarnos a ser presa de la exasperación y de la ira, pero esa exasperación y esa ira, convenientemente contenidas, son en realidad tremendamente beneficiosas en términos creativos.

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