Tendencias

Por qué la creatividad y la productividad son como el agua y el aceite

creatividadA menudo nos empeñamos en convertirlas a la fuerza en amigas íntimas, pero lo cierto es que entre productividad y creatividad rezuma una tensión natural que las hace hasta cierto punto incompatibles. Es imposible ser más creativo (o más productivo) sin renunciar, al menos en parte a la productividad (o a la creatividad).

Las personas productivas se mueven con fluidez de una tarea a otra y lleva a cabo todas y cada una de las labores que tiene entre manos de manera sistemática. Avanzan hacia sus objetivos de una manera ininterrumpida (y medible) y hacen un uso eficiente del tiempo que tienen a su disposición.

En la creatividad no hay, en cambio, un uso eficiente del tiempo (ni tampoco del espacio). La creatividad necesita tiempo y espacio para crecer. Y aunque insistimos a veces en sistematizar las actividades creativas, lo cierto es que la creatividad no conoce de sistemas.

Las ideas creativas son fruto por lo general del hallazgo de nuevos usos a conocimientos ya existentes. Y para dar con ese hallazgo que prende la mecha de una nueva idea es necesario disponer de ese bien tan preciado pero tan escaso en el universo empresarial que es el tiempo.

Para ser creativos necesitamos construir una base sólida de conocimientos y explorar después en torno a esa base de conocimientos. La creatividad implica trabajar con infinidad de posibilidad diferentes y meterse, si es necesario, en callejones sin salida para dar con la solución correcta.

Las ideas creativas afloran en los momentos y los lugares más inesperados, son víctimas de continuos bloqueos y por eso los que tienen a bien a fabricarlas son tildados a menudo injustamente de “holgazanes”.

La productividad se caracteriza por su firmeza inquebrantable, la creatividad por todo lo contrario: la volubilidad más absoluta. Y este choque frontal de caracteres es precisamente la principal razón por la que las empresas se empeñan en demandar a sus empleados más creatividad de la que estos son de verdad capaces de poner sobre la mesa.

En el universo empresarial a los trabajadores se les suele evaluar en términos de productividad. Es más, las empresas contratan a sus empleados con la esperanza de que sean lo más productivos posible y de que hagan progresos. Y tanta obsesión por la productividad deja, por lo tanto, estrecho o nulo margen a la creatividad.

La productividad es la estrella polar que guía a la mayor parte de las compañías. Si las empresas quieren que sea la creatividad y no tanto la productividad la que lleve la batuta, deben hacer algo que no todas están dispuestas a hacer: contratar más personal para suplir el tiempo que ineludiblemente se pierde en aras de las escurridizas ideas creativas.

En Google, por ejemplo, a los empleados se les anima deliberadamente a invertir el 20% de su tiempo de trabajo en ideas creativas. Y si el gigante de internet puede permitirse el lujo de alentar a que sus trabajadores “pierdan” así el tiempo, es porque está también dispuesto a contratar entre un 10% y un 20% más gente de la que realmente necesita para sacar adelante la empresa (en términos puramente productivos).

La creatividad, tan necesaria en el mundo empresarial, sólo es posible en empresas que estén dispuestas a dejar atrás su obsesión por la productividad (y también a rascarse más el bolsillo).

Te recomendamos

Eficacia

Atresmedia

ADN by DAN

icemd

Compartir