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Por qué los brainstormings no son en realidad nada creativos

Por qué los brainstormings no son en realidad nada creativosLos brainstormings son divertidos, son buenos para alentar el trabajo en equipo y ponen además en forma la autoestima. Sin embargo, fallan en lo más importante. En que no son en realidad nada buenos en la generación de ideas creativas.

¿Por qué fallan los brainstormings desde el punto de vista de la creatividad? ¿Cuáles son sus principales “pegas”? Jeffrey Paul Baumgartner los enumera a continuación en Design Taxi:

1. Los grupos no son tan productivos generando ideas como las personas individuales
En 1958 la Universidad de Yale puso a prueba por primera vez la técnica del brainstorming. Los investigadores examinaron a varios grupos de trabajo en la generación de ideas. La mitad de los grupos utilizó la técnica del brainstorming para generar ideas, mientras que la otra mitad se valió de otro método: los diferentes miembros del equipo se limitan a anotar ideas sin interactuar con los demás. ¿El resultado? Que los grupos que renunciaron al brainstorming generaron no sólo más ideas sino también ideas más creativas que el resto. Estudios posteriores ha venido a confirmar los resultados de la Universidad de Yale. No obstante, eso no quiere decir que haya que prescindir por completo de los brainstormings. La mejor opción es combinar ambos métodos: formar un grupo, hacer que sus diferentes miembros anoten ideas de manera individual y combinar después esas ideas en posteriores reuniones en grupo.

2. Prohibir las críticas paraliza en realidad la creatividad
Una de las reglas fundamentales del brainstorming es que no se admiten críticas a las ideas. Se supone que las críticas hieren a las personas y las inhiben a la hora de compartir ideas creativas. Sin embargo, lo cierto es que no es así. Las críticas no sólo no inhiben la creatividad sino que la alientan. Al menos así lo concluye un estudio de la Universidad de Berkeley. La crítica, el debate y la discusión son necesarias para prender la mecha de la creatividad.

3. La gente prefiere quedarse con las ideas conservadoras y sacrifica las más creativas
En los brainstormings se generan largas listas de ideas que después los miembros del grupo tienen que cribar. ¿El problema? Que el proceso de criba termina obviándose en gran parte de los casos y, que si no se obvia, las ideas convencionales ganan casi siempre a la partida a las ideas más creativas. Por este motivo, y aunque aparentemente su fin último es fomentar la creatividad, las personas que dirigen y moderan los procesos de brainstorming tienen a privilegiar, muchas veces de manera inconsciente, las ideas convencionales porque a priori son más fáciles de implementar que las más creativas.

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