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Así lo explican desde la consultora BICG

Por qué una comunicación interna y externa coherente es clave para el éxito empresarial

Una imagen de marca corporativa lógica y consecuente implica que los valores y principios de la empresa sean transmitidos a la sociedad de igual modo que implementados en su propio sistema de trabajo

comunicación empresarial coherente

La construcción de una imagen corporativa adecuada para una empresa no radica únicamente en tener una buena reputación de cara a los clientes o a la sociedad en general. Para desarrollarla apropiadamente, es imprescindible que la sensación que la compañía irradie al exterior vaya en consonancia con la que sus propios empleados perciben. Por este motivo, BICG intenta explicar que una de las claves del éxito empresarial radica en la importancia de mantener una línea coherente entre los valores transmitidos de forma tanto interna como externa.

La función de las empresas hoy en día va mucho más allá de la simple producción de bienes y servicios que satisfacen necesidades de los individuos, de generar empleo o de ser el motor económico de la sociedad. A todo esto, cualquier compañía moderna debe añadir una gestión y un conocimiento del capital humano a su disposición, enseñando valores, compromiso y virtudes que destaquen las finalidades sociales de la empresa al mismo nivel de las económicas.

Desde su papel como consultora sobre transformación cultural y corporativa, BICG intenta explicar la importancia del vínculo entre la imagen externa de la compañía hacia el consumidor, y la imagen interna de cara a su organigrama y sus empleados. Por parte de la imagen externa, cualquier empresa debe cuidar una personalidad, unos valores y unas emociones que se identifiquen con sus consumidores. Por la otra parte, la imagen interna debe definir correctamente los principios y objetivos de la empresa con los que los empleados conectan emocionalmente, generando ese anhelado sentimiento de pertenencia.

Esta armónica simbiosis comunicativa debe producirse siempre desde la coherencia, comunicando desde dentro hacia fuera. Estamos ante dos aspectos estrechamente correlacionados, ya que los valores que caracterizan una organización deben traducirse en comportamientos correspondientes en las tomas de contacto con los clientes. Pero, por otro lado, aquello que transmitimos hacia fuera debe aplicarse de forma interna.

De este modo, resulta cada vez más habitual que las empresas implanten medidas de bienestar corporativo entre sus empleados. Han de ser acordes a la filosofía trasladada de manera externa, de forma que concuerden. Es importante que coincida el discurso externo, las buenas acciones que aportan valor añadido a la compañía, con el discurso interno, ya que puede volverse en su contra si no predican ellas mismas con el ejemplo.

Por lo tanto, en pos de seguir avanzando socialmente, las empresas deben ser consecuentes con aquello que promueven internamente y aplicarlo en forma de medidas que impulsen la igualdad, la conciliación y la diversidad. Un buen ejemplo son los permisos y medidas que flexibilizan los horarios, así como planes de formación para empleados o programas de sensibilización para todos los profesionales.

En este sentido, Iñaki Lozano, CEO de BICG, señala que “no se trata de hablar de moralidad, compromiso o integridad, sino de dar ejemplo. Y es que, “es importante que las compañías apelen a políticas de bienestar corporativo y lo conviertan en el eje principal en la gestión de los recursos humanos de las empresas, no solo por una cuestión de marketing o por la reputación externa que conlleva, sino por las consecuencias que tienen sobre los empleados de la compañía”.

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