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El precio hace naufragar el ardiente idilio del consumidor con la sostenibilidad

Tendencias en MarketingEl precio logra torpedear la sostenibilidad

El precio corta las alas a la sostenibilidad del consumidor

El precio hace naufragar el ardiente idilio del consumidor con la sostenibilidad

Esther Lastra

Escrito por Esther Lastra

El precio y el esfuerzo solapados a las compras de naturaleza sostenible son las principales barreras que se interponen entre el consumidor y la sostenibilidad.

La sostenibilidad ha logrado anidar en el corazón del consumidor, pero no tanto en el bolsillo. Y es que el elevado precio que hay que pagar para comprar de manera más sostenible lograr apartar muy a menudo al consumidor de los brazos de la sostenibilidad.

Según un reciente estudio de Utopia, el 62% de los consumidores decide no comprar aquellos productos que no son a su juicio suficientemente ecológicos o éticos. Sin embargo, esa es la teoría, puesto que a la hora de comprar el precio termina erigiéndose en un importante obstáculo para el consumidor.

Del informe de Utopia se infiere en todo caso que la sostenibilidad ha logrado convertirse en «mainstream». El 61% de los consumidores desea tener una influencia directa en las condiciones en que se fabrican determinados productos mediante sus decisiones de compra.

A fin de tomar decisiones de compra verdaderamente sostenibles el 85% de los consumidores otorga mucha importancia a la búsqueda previa de información, mientras que el 73% está dispuesto a dejarse inspirar antes de tomar una decisión específica de compra.

6 tipos de consumidores en función de su relación con la sostenibilidad

En su informe Utopia identifica seis tipos de consumidores distintos en función de cómo se relacionan con la sostenibilidad. El primer tipo serían los denominados consumidores despreocupados que, si bien no niegan el cambio climático, tampoco se detienen a pensar excesivamente sobre este problema. Los consumidores consistentes estarían, por su parte, extraordinariamente enfocados a la sostenibilidad, mientras que los compradores verdes prestan atención tanto a la sostenibilidad como al consumo (para no desgarrarse en exceso los bolsillos). Otra tipología sería la integrada por los consumidores cautos, que piensan en la sostenibilidad, pero muestran poco interés en comprar de manera sostenible. Los consumidores ocasionales reconocen los problemas directamente emparentados con la sostenibilidad, pero son demasiado perezosos para actuar en consecuencia. Y finalmente los negacionistas niegan al menos parcialmente las consecuencias del cambio climático.

Pese a que el idilio del consumidor con la sostenibilidad es cada vez más ardiente, el precio y el esfuerzo solapados a las compras de naturaleza sostenible son las principales barreras que se interponen entre el consumidor y los hábitos más ecológicos.

Los consumidores consistentes son, no obstante, los más prestos (83%) a pagar más a fin de efectuar compras más sostenibles. Y el 79% acepta asimismo esfuerzos adicionales para comprar de manera más sostenible. Entre los compradores verdes ambos valores son, en cambio, bastante más bajos: de un 59% y un 39% respectivamente.

Por otra parte, y aunque el 80% de los consumidores considera que la supervivencia del planeta está efectivamente amenazada, la gente no termina de creerse a aquellas marcas que se ufanan de ser neutrales en carbono (quizás porque no están muy claro qué significa realmente enarbolar la bandera de la neutralidad climática).

 

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