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Preguntarse qué sensaciones provoca un anuncio, la gran clave del branded content

El objetivo a la hora de publicitar una marca tiene que ser simple: conseguir deleitar a la audiencia, provocar sensaciones, entretener y demostrar el uso del producto. Según Michael Wiese esta es la única manera del éxito, una estrategia que ya funcionan en marcas como Red Bull o Unilever.

Wiese considera que la publicidad tradicional normalmente no es capaz de hacer este tipo anuncios. Los anunciantes no usan una estructura narrativa, ni personajes desarrollados y ni si quiera son capaces de ofrecer una experiencia nueva, más allá de un simple anuncio, asegura.

De hecho, Frank Rose, autor de “The art of immersion” asegura que el contenido sin una historia es solo ruido, y sin historia y sin emoción es tan solo contaminación acústica.

En este tema, hablar sobre la tecnología es inevitable. Para muchos la innovación es algo importante pero no imprescindible. Sólo merecerá la pena usarla si es capaz de llevar a la audiencia a experimentar nuevas sensaciones, añadiendo valor al anuncio. Sino, al igual que las películas no son mejores porque estén en 3D, la tecnología no tendrá ningún sentido, considera Wiese.

Todo este trabajo tiene como objetivo crear una especie de pacto entre el la marca y los consumidores. Por eso, para Wiese, incluir un mayor grado de dificultad a la publicidad creará nuevos valores que finalmente darán lugar a una mayor audiencia.

En definitiva, antes de emitir el anuncio final, hay que preguntarse qué sentimientos nos provoca , si realmente nos causa alguna tipo de emoción. De ser así el trabajo estará bien hecho. Si no, ¿por qué no buscar ideas más originales?

 

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