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El presidente no tiene quien le asesore: los líderes empresariales se desvinculan de Trump

El presidente no tiene quien le asesore: los líderes empresariales se desvinculan de TrumpParece que la marca Trump no atraviesa su mejor momento. Tras los últimos altercados ocurridos en Charlottesville y que se saldaron con un muerto y numerosos heridos, la reacción del presidente de Estados Unidos ha generado una enorme controversia.

Y es que, si en las primeras horas tras los enfrentamientos racistas el magnate evitaba por todos los medios condenar el suceso, poco después y tras la enorme presión ciudadana cedió a las demandas.

Claro que, las palabras de Trump, como viene siendo costumbre se las lleva el viento y en sus últimas declaraciones ante los medios, que tuvieron lugar en la famosa Torre Trump de Nueva York, el presidente norteamericano se desdecía repartiendo la culpa, a partes iguales, entre ambos bandos.

Unas palabras que fueron aplaudidas por los supremacistas blancos pero que le han traído consecuencias inmediatas tras la dimisión de buena parte de su consejo asesor formado por los CEOs de las empresas más importantes del país.

Uno de ellos ha sido Ken Frazier, CEO de Merck & Co, quien ha hecho pública su retirada del gabinete de Trump alegando que “los líderes americanos deben honrar nuestros valores fundamentales” y que se trata de una cuestión de conciencia por la que siente la “responsabilidad de tomar partido contra la intolerancia y el extremismo”.

Esta decisión de Frazier ha sido inmediatamente contestada por el presidente de Estados Unidos, por supuesto, a través de Twitter en donde afirmaba: “Ahora que Ken Frazier de Merck Pharma ha dimitido como asesor, tendrá más tiempo para bajar los precios abusivos de los medicamentos”.

Pero Frazier no ha sido el único en desvincularse de las políticas de Trump pues, a lo largo de la semana de violencia en el Estado de Virginia, han sido numerosos los líderes que han decidido dar portado al presidente.

Entre ellos se encuentra Scott Paul, presidente de la Alliance for American Manufacturing, quien aseguró que está decisión es, para él, la correcta. También la American Federation of Labor and Congress of Industrial Organizations (AFL-CIO) que, a través de su presidente, Richard Trumka, alegaban no poder “sentarse en un consejo para un presidente que tolera el fanatismo y el terrorismo doméstico”.

Under Armour ha sido otra de las marcas en reaccionar a la actitud de Trump y que también ha decidido no participar más en su gobierno. Su CEO, Kevin Plank, hacía pública su decisión a través de Twitter en donde aseguraba dejar el consejo para centrarse en “inspirar y unir a la gente a través del deporte que promueve unidad, diversidad e inclusividad”.

No mucho tiempo después, Brian Krzanich, CEO de Intel, se sumaba a la lista afirmando: “Dimito para llamar la atención sobre el serio perjuicio que nuestro dividido clima político está causando en cuestiones críticas. Imito porque quiero hacer progresar al sector de la manufactura americana mientras otros en Washington parecen más preocupados por atacar a cualquiera que no esté de acuerdo con ellos”.

Por su parte, el CEO de Walmart, Doug McMillon, también presente en el consejo de Trump, no ha dimitido de su puesto para “seguir intentando influir en las decisiones de manera positiva” pero sí criticó duramente la posición del presidente al perder una “oportunidad crítica de ayudar al país a unirse”.

Tampoco han dimitido, por el momento, los responsables de marcas como Dell, General Electric, General Motors, Campbell Soup, Whirlpool, McMillon, JP Morgan o Pepsi que continúan formando parte de varios de los consejos de Donald Trump.

Aunque muchos de ellos se han pronunciado sobre la polémica afirmando que su decisión de permanecer formando parte del grupo está motivada por la necesidad de influir en las políticas.

Pero poco parecen importarle al presidente americano estas fugas y siguiendo su línea habitual no ha dudado en responder de manera inmediata, con la arrogancia que le caracteriza, a través de las redes sociales en donde alegaba tener muchos más candidatos dispuestos a reemplazar a los ya ex consejeros.

Y es que el magnate está más que acostumbrado a que sus asesores lo abandonen pues desde que Travis Kalanick fuese el primero en darle portazo en el mes de febrero a raíz de la política migratoria de Trump, las posteriores y no menos controvertidas decisiones y posicionamiento del presidente, han dejado por el camino a Elon Musk, CEO de Tesla o a Robert Iger, CEO de Walt Disney.

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