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Progreso vs Perfección ¿qué es lo más importante?

paradoja-perfeccion-el-sindrome-del-perfeccio-L-TVsKOzEn muchas ocasiones, cuando leemos la biografía de algún personaje relevante, esperamos sacar lecciones que podamos aplicar a nuestras vidas. En el caso de Steve Jobs ¿hay algo en su vida que nosotros podamos aplicar para mejorar nuestra propia industria?

Una de las características que más se destaca de Jobs en su biografía es la perfección con la que trabajaba. Desde el Mac al iPod Jobs dejó patente su espíritu perfeccionista dando mucha importancia al diseño de sus productos pensando en el cliente.

Este pensamiento perfeccionista se extiende a muchos ámbitos profesionales y algunos expertos comienzan a señalar que la perfección está paralizando el avance de las personas. Los productos no pueden ser perfectos a la primera sino que son el resultado de un desarrollo de repeticiones así como un refinamiento de ideas que acaban desembocando en esa perfección que tanto buscamos.

Pero ¿por qué las personas valoran la perfección sobre el progreso? La respuesta es muy sencilla: tenemos una relación tóxica con el fracaso. Desde pequeños, ya en la escuela, se nos enseña que los errores son malos y hay que evitar por todos los medios cometerlos si queremos alcanzar la tan ansiada perfección.

Pero lo que se debería inculcar es que los errores y los fracasos son una brillante oportunidad para aprender. A menudo es más fácil de diagnosticar lo que salió mal después de un fracaso que averiguar los elementos claves que conducen a un éxito. Al evitar el fracaso, vamos a eliminar un elemento importante de nuestra caja de herramientas mental.

Es vital reajustar nuestra relación con los errores y fracasos. Para esto es primordial que distingamos entre la negligencia y el fracaso. La negligencia ocurre cuando un proyecto se hace sin esfuerzo y sin prestar atención a los detalles. El fracaso sucede cuando un proyecto no sale como esperábamos a pesar de nuestros mejores esfuerzos. La negligencia debe ser castigada y los fracasos tienen que ser estudiados para aprender de ellos y así, progresar.

Si realmente miramos cuidadosamente el éxito de Steve Jobs se hace evidente que, mientras que él tenía un nivel muy alto, no era realmente un perfeccionista. De hecho, fueron fallos importantes como el de NeXT los que ayudaron a Steve Jobs a comprender el peligro de esforzarse demasiado para la lograr la perfección.

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