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Samsung o Google entre los pioneros

La ropa inteligente no quiere ser una moda pasajera y aspira a ser nuestra segunda piel

Cada vez son más las empresas de tecnología y textiles que aúnan esfuerzos e ideas para lanzar al mercado la conocida como “ropa inteligente”. Estos son algunos de los proyectos más destacados.

ropa_inteligenteLa tecnología cada vez copa más ámbitos de nuestra vida. Basta con echar un vistazo a nuestro alrededor (si consigue levantar la vista de su ordenador o smartphone) para ser consciente de la cada vez más ingente cantidad de dispositivos que intentan hacernos el día a día más fácil.

En poco tiempo hemos sido testigos de una evolución tecnológica como nunca antes habíamos visto. El mejor ejemplo lo encontramos en los wearables. Su tecnología ha mutado de forma sorprendente y no es extraño encontrar microchips o distintos tipos de sensores en cada vez un mayor número de útiles.

Un claro ejemplo lo encontramos en la ropa. Una industria que ha comenzado a apostar por las nuevas tecnologías y el uso de materiales que antes únicamente podíamos asociar con sectores como la investigación espacial o a aeronáutica.

El uso del grafeno o el kevlar

Hablamos de materiales como el kevlar y el grafeno. Un buen ejemplo de su uso en el sector textil lo encontramos en el proyecto Vollebak recogido por El Economista. Antes de comenzar a probar los distintos usos del grafeno fabricaron una sudadera con kevlar. ¿El resultado? La prenda tiene una vida útil de un siglo.

La idea, desarrollada por los hermanos Nick y Steve Tidball, la han completado con otras apuestas como chaquetas reflectantes de carga solar o la creación de tejidos más resistentes mediante la combinación de grafeno, nylon y poliuretano.

La importancia de la tecnología NFC

Google y Levi's se han unido para desarrollar el denominado como “Project Jacquard”. La prenda cuenta con una serie de sensores y chips conectados a un smartphone. Básicamente la chaqueta nos permite controlar algunas funciones del terminal como el volumen del reproductor de música o realizar llamadas.

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No faltan las marcas que están realizando diversos ensayos. Nike ha integrado en unas camisetas un chip NFC para obtener información de los jugadores de la NBA y poder elaborar estadísticas.

Tal y como recuerdan en ABC, Intel nos sorprendió con su “Butterfly Dress”. Un vestido elaborado con fibras ópticas y sensores de proximidad que permite crear representaciones mediante el uso de impulsos eléctricos externos.

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Para las mujeres también encontramos OMbra. Un sujetador diseñado por OMsignal pensando en las deportistas. la prenda es capaz de recoger datos sobre la frecuencia cardíaca y respiratoria o las distancias recorridas.

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Samsung ha decido apostar por la moda masculina con su traje inteligente realizado con tecnología NFC.

Desarrollado en colaboración con Rogatis nos permite desde el intercambio de tarjetas de presentación digitales a la configuración de los dispositivos de nuestra oficina.

La compañía surcoreana presentó en la última edición de los Juegos Olímpicos de Invierno el SmartSuite. Un traje utilizado por el equipo de patinaje de Holanda.

A través de este su entrenador podía monitorizar los movimientos de los deportistas.

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La aportación de la inteligencia artificial

En la última edición de la IFA celebrada en Berlín, Philips presentó una máscara que debemos colocarnos a la hora de ir a dormir.

Esta cuenta con numerosos chips que detectan el momento en el que pasamos del sueño ligero a la fase REM.

En ese momento se liberan unos impulsos al cerebro mediante la inteligencia artificial para prolongar esa fase de bienestar.

La máscara puede complementarse con el pijama de Xenoma. Una prenda que sigue los movimientos de la persona que lo lleva puesto y puede ser utilizado más allá del gaming o el deporte. Por ejemplo, permite la monitorización de los movimientos de las personas con demencia.

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Y es que la inteligencia artificial abre todo un mundo de posibilidades para el sector textil. Yoel Fink, profesor del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) ha desarrollado un tejido programable.

De esta forma podemos programar la temperatura a la que queremos mantenerlo independientemente del tipo de actividad que estemos realizando.

Under Armour se encuentra ya trabajando en el lanzamiento de la tercera generación de sus zapatillas inteligentes. Además de adaptarse a cada pie recogen numerosas variables de aplicación deportiva.

Una función similar a las medias creadas por Sensoria que monitorizan todos los detalles de las carreras.

¿Futuro o moda pasajera?

La tecnología impera en la sociedad, pero no debemos olvidar que somos una sociedad de usar y tirar. Perdemos fácilmente el interés ante cosas que poco tiempo antes eran lo más novedoso. Y este es un riesgo con el que deberían contar las empresas que están combinando la tecnología con la ropa.

A pesar de que se producen avances estos son lentos y no parece que muchos de ellos se acaben extendiendo al grueso de los consumidores.

Un obstáculo al que tenemos que sumar que es necesario que se democraticen los precios si la intención real de las empresas desarrolladoras es llegar al gran público.

Pero, lo más importante de todo es la utilidad. De nada nos sirven prendas de vestir con múltiples funciones que de nada nos sirven en nuestro día a día. El único sector en el que parece que estamos viendo buenos resultados es el del deporte. Un gran ejemplo de cómo la ropa inteligente puede reportarnos un beneficio real.

Lo que está claro es que aún es pronto para masificar estos y otros proyectos. Su elaboración supone aún grandes costes y esfuerzos en la mayoría de los casos y encontramos serias limitaciones que frenarían su acogida por el gran público.

Algunas de ellas ya se están solucionando. Es por esto que se trabaja para optimizar al máximo sus baterías e incluso algunos pueden recargarse solos como hemos visto con la energía solar en el ejemplo expuesto en estas líneas.

Pero estamos en el camino correcto. Basta con pensar que hace unos años los smartphones nos parecían sacados de una película de ciencia ficción.

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