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El sablazo del verano: 337,5 euros por una comida para dos en Formentera

rtejuanyandreaIgnacio Villalgordo, un aficionado a la gastronomía y catador profesional de vinos, ha conseguido generar un auténtico movimiento en la red social Twitter al publicar la imagen del ticket que acababa de pagar por comer, junto a su esposa, en el restaurante Juan y Andrea de la isla de Formentera. Nada más y nada menos que 337,5 euros por un menú en el que solo el pescado fresco supuso casi 222 euros. Para echarse a temblar.

Consciente de los elevados precios de los restaurantes de la isla, no dudó en describir con cuatro palabras lo que sintió al recibir la cuenta. “Tourist trap. Sin palabras”. Un mensaje que ha generado un amplio debate sobre los chiringuitos de playa, el servicio, el menú y sus desorbitados precios. Los usuarios lo han bautizado como la ‘clavada del verano’ y, bajo el hashtag #hostieleros, no dudan en compartir sus experiencias personales, denunciando los precios abusivos y el mal servicio ofrecido por algunos establecimientos durante la época estival, aprovechando precisamente la mayor afluencia de turistas a este tipo de locales, en los que las facturas pueden llegar a dispararse hasta un 35%.

Ahora nos preguntamos: ¿es posible evitar que una caña se convierta en un mal trago o que la cuenta de nuestra comida nos cause una indigestión? Sí, pero hay que estar al tanto de todo.

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) explica que los propietarios son libres a la hora de fijar sus precios, siempre y cuando éstos sean visibles. Los comensales son los que, en función de sus posibilidades e intereses, deciden en última instancia consumir en el local o no.

Y lo que es más, un negocio puede llegar a cobrar por cualquier producto o servicio que ofrezca, siempre y cuando esté correctamente señalado. Está permitido, por tanto, cobrar por la reserva de la mesa o fijar precios diferentes según la zona del establecimiento (interior, terraza o barra).  “Lo que no está permitido es cobrar por las cosas que el cliente no ha pedido”, como los cubiertos, cuya necesidad se da por hecho.

Enrique García, portavoz de la OCU, explicaba a El Mundo que “el empresario debe informar adecuadamente al consumidor sobre el precio completo y antes de pedir. El coste debe estar visible y aparecer completo, es decir, con impuestos incluidos”.

Asimismo, la OCU establece que la especificación de “precio según mercado” es “ilegal, porque no permite al cliente hacerse una idea de los costes”. Desde el restaurante Juan y Andrea afirman que sus camareros conocen el precio de los productos frescos y basta con que el cliente pregunte para que les informen con detalle. “No entendemos todo el revuelo que se ha formado”, comentan.

Otras posibles trampas son los entrantes en algún punto de la mesa. Es bastante común encontrar pan con mantequilla, un ‘detalle’ ofrecido por algunos establecimientos que puede salir caro a la hora de pedir la cuenta.

Villalgordo asegura que sabe ‘lo que se paga’ por comer en Formentera, pero jamás imaginó que la cuenta fuese tan elevada. Y más en “un chiringuito con mesas de plástico y servilletas de papel”.

formentera

 

El aluvión de críticas en Tripadvisor no se hizo esperar. Los propietarios han sido acusados en sus reseñas de ser “ladrones de guante blanco” o “cutres y pretenciosos”, entre otras perlas. Una de las críticas más llamativas asegura que “si eres una estrella de cine, un futbolista millonario o simplemente te gusta tirar el dinero con una comida normalita, este es tu lugar. Si eres como el resto de mortales, un consejo: evítalo a toda costa. El sablazo es impresionante”.

Desde el restaurante reconocen que “es cierto que millonarios incluidos en la lista Forbes, actores y actrices de Hollywood, o miembros de la realeza son clientes habituales de nuestro restaurante”. “Nos gustaría aclarar que, obviamente, cuando alguien se acerca a nuestro restaurante para pedir una reserva, no se la negamos en función de su estatus económico. Nos sorprende el debate causado, porque al margen de entrar en debates de lo que es o no caro, el cliente es quien elige comer aquí, quizás atraído por el ambiente que se respira”.

Sin embargo, no es necesario volar a la isla de Formentera para sufrir un ‘sablazo’ con todas sus letras. El tuitero @jonpagola ha señalado al Bar Ambrosio de San Sebastián, en el que pagó casi 17 euros por 2 botellines y 2 cañas de cerveza. Por su parte, Carmen Aguirre publicaba el desglose de un ticket de otro local donostiarra, en el que por un Baileys, un café y un chupito, llegó a pagar casi 17 euros.

Y no podemos olvidarnos de otro de los ejemplos más comentados. No es del verano, pero sí que se encuentra en San Sebastián. En el restaurante Lasarte si quiere una hamburguesa “muy hecha”, deberá pagar un extra de 30 céntimos. Cobrar los segundos extra en una plancha bien merece un hueco en esta noticia.

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