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El sector textil en España: por qué el negocio de la moda no siempre es coser y cantar

El sector textil en España: por qué el negocio de la moda no siempre es coser y cantarEl 2016 ha estado marcado por las turbulencias en el mercado textil. Y es que, si por un lado encontramos la consolidación y crecimiento en la industria de compañías como Inditex o Mango que arrasan allá donde pisan, por otro, hemos tenido que presenciar los cierres, liquidaciones o concursos de acreedores de otras como Blanco o Hakei.

Aunque muchos se empeñen en echar la culpa al líder del sector de la moda, Amancio Ortega, lo cierto es que en este espacio hay hueco para todos, eso sí, hay que saber jugar bien las cartas.

Los cambios que se han producido en los últimos tiempos en el mercado de consumo con nuevos hábitos, comportamientos y demandas de los consumidores han provocado que solo las compañías que han sido capaces de entenderlos y adaptarse a ellos de forma rápida y efectiva, hayan no solo sobrevivido sino también crecido.

La fórmula es sencilla sobre el papel: innovación, buena relación calidad precio, sólida identidad de marca y experiencia de compra.

“Las marcas que quieran sobrevivir tienen que estar en permanente escucha al consumidor para poder adaptarse. Ganarán los jugadores que sepan enfocarse a un nicho concreto, adaptarse a los nuevos canales y clientes y con precios moderadamente asequibles”, explica Pedro Mir, profesor de Marketing de ISEM Fashion Business School (Universidad de Navarra) en El Independiente.

Algunas la conocen bien y es que llevan años aplicándola con gran éxito como es el caso de la firma gallega Inditex que, desde que llegara al sector en los años 80, no ha dejado de incrementar en popularidad hasta llegar a ser un verdadero imperio.

El sector textil en España: por qué el negocio de la moda no siempre es coser y cantar

Lo que le ha permitido llegar a contar con más de 7.000 tiendas alrededor del mundo y aumentar sus ventas 11% en los primeros 9 meses de 2016, ha sido una estrategia de crecimiento paulatino gracias a una oferta que combina la calidad y el precio de manera adecuada, nuevos productos de manera frecuente y un diseño atractivo.

En los últimos años ha apostado también por mejorar su experiencia de compra abriendo tiendas online para todas sus marcas, instalando nuevos métodos de pago en sus tiendas y tecnologías varias que hacen de la compra una actividad cómoda, rápida, adaptada a las demandas y necesidades del consumidor y que deja un más que satisfactorio recuerdo.

En la misma línea camina Mango, que en 2015 registró un aumento en su facturación del 15%, gracias a su estrategia coherente con la calidad, la novedad y el diseño como pilares y siendo, además, la pionera en la apuesta por la compra online en el año 2000.

El sector textil en España: por qué el negocio de la moda no siempre es coser y cantar

Primark o la sueca H&M son otros dos ejemplos del éxito comercial en el sector textil siguiendo las mismas pautas que Inditex y Mango pero con precios mucho más bajos.

En el caso de Primark, desde la apertura de su macrotienda en el corazón de la Gran Vía madrileña, el majestuoso edificio en el que se ha instalado es un auténtico ir y venir de consumidores y en 2015 aumentó sus ventas en nuestro país un 20%.

En este caso, el truco reside en ofrecer coherencia en su oferta: ropa de menor calidad pero por un precio ínfimo, ni más ni menos, sin trampa ni cartón y eso es, precisamente, lo que convence al consumidor. La variedad, cantidad y frecuencia de la novedad de sus productos son otros de los elementos que la han catapultado a la cima textil.

Por su parte, la ropa básica y funcional de H&M, que en el último trimestre de 2016 incrementó un 10% sus ventas en España, con una oferta clara la sitúa en una posición ventajosa para competir con la compañía irlandesa, la gallega o la catalana.

La cara B de la moneda la encontramos en firmas españolas que, aunque en su momento, saborearon las mieles del éxito, no fueron capaces de pisar el acelerador en el momento correcto, algo que les ha llevado a quedarse atrás o bien a retirarse de la carrera de la moda.

Los ejemplos los encontramos en la recientemente cerrada Blanco que, a pesar de que, vivió una época de auténtico esplendor hace unos años, llegando a tener 200 tiendas en 12 países, su destino fatal se veía venir desde hace algún tiempo.

El sector textil en España: por qué el negocio de la moda no siempre es coser y cantar

En 2013 se presentó el primer concurso de acreedores y finalmente en 2016, llegaba el ERE que marcaba el final de la cadena que triunfó en los 90 entre el público más joven.

¿Su error? Subir sus inicialmente asequibles precios y apostar por unos diseños más clásicos alejándose de su target joven que acabó abandonando la marca y una exagerada expansión de sus locales.

La firma vasca Hakei es otra de las más perjudicadas y es que, recientemente anunciaba un concurso de acreedores tras varios intentos de la compañía familiar fundada en 2004, por buscar financiación que la sacase del agujero.

La sevillana Marypaz también ha optado por acogerse al concurso de acreedores tras pecar de ambición y llevar a cabo una expansión desproporcionada que superó su capacidad de gestión y la llevó a tener hasta 370 tiendas.

En su caso, la falta de innovación la ha dejado tocada aunque no hundida pues intentará remontar tras el acuerdo alcanzado con el fondo Black Toro Capital de 30 millones de euros.

El caso de Caramelo es quizá uno de los más sonados. La compañía gallega vivió sus años más esplendorosos en los 80 cuando se posicionó como una referencia del sector textil a nivel nacional y posteriormente internacional.

El sector textil en España: por qué el negocio de la moda no siempre es coser y cantar

Sus productos de calidad marcaron un antes y un después en la moda de nuestro país pero, los sucesivos cambios de dirección, el inicio de la fabricación de sus prendas en Asia y el azote de la crisis en plena expansión internacional la abocaron a un concurso de acreedores del que no logró salir ni con la ayuda financiera de 21 millones de euros de la Xunta de Galicia.

La lista de las empresas que han tenido que echar la persiana es larga pero lo que queda patente es que, el consumidor ha tomlaado las riendas del mercado y el triunfo de las compañías depende ahora de su capacidad para darle a su cliente lo quiere, cuando quiere y como quiere.

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