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Las razones del "asco" (profundo) a su trabajo

Según la ciencia (que nunca miente), estas son las 10 razones por las que odia su trabajo

Según la ciencia (que nunca miente), estas son las 10 razones por las que odia su trabajoLa infelicidad laboral es un virus letal que tienen encadenados a empleos absolutamente miserables a muchísimos trabajadores.

Fustigadas por la insatisfacción en el trabajo, muchas personas son devoradas por el estrés y también por el inmovilismo, que les impide cortar amarras con un empleo que paradójicamente les hace profundamente infelices.

Detrás de la infelicidad laboral hay parapetadas razones de lo más variopintas, pero que estas que recoge a continuación Inc. cuentan con el respaldo de la ciencia:

1. Los jefes
Los jefes son a veces auténticas armas de destrucción masiva “matando” la moral de los empleados a su cargo. Particularmente molestos son los superiores que practican el innoble arte del “micromanaging” y se empeñan en controlar todos y cada uno de los movimientos de sus subordinados, que terminan ahogados en un pozo sin fondo de infelicidad.

2. Los compañeros de trabajo
Con los compañeros de trabajo pasamos muchísimas horas al día, por lo que llevarse mal con ellos tiene un profundísimo impacto en la satisfacción laboral. Al fin y al cabo, los humanos somos criaturas sociales que se alimentan de sus relaciones (saludables) con los demás.

3. El tipo de trabajo desempeñado
A veces al empleado no le gusta la naturaleza del trabajo que le ha sido asignado en su conjunto. En ocasiones son sólo determinados aspectos de su trabajo los que no le agradan, pero el fastidio que le provoca ejecutar ciertas tareas termina por emponzoñar la percepción de su propio trabajo.

4. La actitud
Ir al trabajo cargando sobre los hombros con la pesada losa de una actitud marcada por la negatividad afecta a todo lo que hacemos. Si mostramos una actitud negativa, el más mínimo e inocente comentario por parte de nuestros colegas puede zaherir gravemente nuestra propia autoestima. Cambiando nuestra actitud, nuestro trabajo no cambiará, pero sí lo hará, y de manera drástica, el modo en que lo percibimos (que ya es mucho).

5. El tiempo invertido en llegar al trabajo
Invertir horas y horas desplazándose de casa al trabajo y viceversa puede ser absolutamente desmoralizante para el trabajador. No obstante, sabiamente utilizado, el tiempo de desplazamiento puede hacer florecer la productividad que habita en nuestras entrañas.

6. El estancamiento
Cuando sentimos que hemos dejado de aprender en nuestro trabajo y que somos esclavos de tareas tan monótonas como poco estimulantes, el aburrimiento termina horadando (y vaciando del todo) nuestra satisfacción laboral.

7. La falta de reconocimiento
Si en lo más recóndito de su ser siente que ha hecho bien su trabajo, no debería necesitar palmaditas en la espalda para sentirse satisfecho consigo mismo. Aun así, la total ausencia de reconocimiento por parte de los superiores puede acabar por minar la moral del trabajador.

8. El agotamiento
Lidiar con una gran carga de trabajo puede acabar “chupando”, como si de un vampiro se tratase, nuestra energía (o manteniendo esa energía en su nivel más álgido si sabemos canalizarla adecuadamente).

9. La envidia
Convertir el trabajo en una suerte de competencia para dilucidar quién gana más y quién tiene un mejor puesto puede llegar a ser absolutamente frustrante para algunos empleados (en particular cuando la envidia entra en la ecuación).

10. Los valores de la empresa
Cuando nos vemos obligados a trabajar en una empresa que está a años luz de nuestros propios valores, nuestra satisfacción sufre inevitablemente, en particular cuando lo que nos motiva en nuestro trabajo no es tanto el dinero como el desarrollo de habilidades muy específicas.

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