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Serena Williams rompió moldes como tenista y quiere hacerlo también como inversora

Serena Williams, la superestrella del tenis reconvertida en "rockstar" de las inversiones

Esther Lastra

Escrito por Esther Lastra

Serena Williams mantiene incólume la ambición de la que siempre hizo gala como deportista. "Quiero ser la mejor en mi nuevo ámbito da actividad. Mi límite es el cielo", asegura.

Serena Williams ha sido definitivamente la «speaker» de más relumbrón en la última edición del festival Online Marketing Rockstars (OMR), que bajó ayer el telón en la ciudad alemana de Hamburgo.

De hecho, la sala (en modo alguno pequeña) en la que Serena Williams se dirigió a los miles de asistentes congregados ayer en OMR se llenó hasta la bandera y su ponencia tuvo que ser retransmitida en streaming desde otro espacio para que nadie pudiera perderse la ponencia estrella del festival.

La expectación (preñada de locura) fue en todo caso totalmente justificada. Quien ayer se subió al escenario de OMR es, al fin y al cabo, la tenista más exitosa de la historia y tiene en su haber la friolera de 23 títulos de Grand Slam.

Junto con la leyenda del tenis Steffi Graf, la tenista estadounidense es la única mujer que ha ganado cuatro torneos de Grand Slam (el Open de Australia, Roland Garros, Wimbledon y el US Open) durante dos años consecutivos (en 2022/03 y en 2024/15).

Serena Williams, de 41 años, no acudió de todos modos ayer en OMR en calidad de estrella del tenis. La legendaria deportista abandonó el tenis profesional en septiembre del año pasado. «A veces me pregunto si aún seguiría jugando de no haber querido formar una familia», señaló Williams, que confesó ayer sobre el escenario de OMR que estaba esperando su segundo hijo.

La nueva profesión de Serena Williams es la de inversora, un trabajo en el que lleva haciendo ya sus pinitos desde hace años. Con la empresa Serena Ventures la extenista lleva invirtiendo en empresas de nueva hornada desde hace casi una década y se vale de su poderosa marca personal para recabar fondos en calidad de inversora. Serena Williams se estrenó como inversora en 2014, cuando aún estaba en activo en el mundo del tenis.

Serena Williams aspira a ser la mejor en su nuevo ámbito de actividad

De acuerdo con la revista Forbes, Williams ha amasado una fortuna de 4.000 millones de dólares mediante los premios en metálico emanados de sus victorias en múltiples torneos y los acuerdos publicitarios directamente emparentados con su carrera deportiva.

Serena Ventures cuenta en la actualidad con un porfolio de más de 60 empresas que ya han beneficiado del capital puesto sobre la mesa por la compañía de la tenista. «Cuando decido invertir, decido hacerlo sobre todo y ante todo en mujeres y en personas de color. Cuando me enteré de que menos del 2% del capital de inversión recala en manos de las mujeres, no podía dar crédito y propuse cambiar las cosas», enfatizó.

«Soy una verdadera ‘nerd’ de la tecnología. Me encanta invertir en este ámbito de actividad. Ha sido una maravillosa vuelta de tuerca en mi vida», indicó.

Las experiencias acumuladas a lo largo de su carrera como deportista en activo siguen procurando a soporte a Serena Williams en su nueva faceta como inversora. «En el deporte, especialmente en el tenis, tienes que afrontar a menudo situaciones difíciles y tomar decisiones en nanosegundos. Eso me ayuda ahora en mis proyectos para poder tomar decisiones con claridad», recalcó

Serena Williams mantiene además incólume la ambición de la siempre hizo gala como deportista. «Quiero ser la mejor en mi nuevo ámbito da actividad. Mi límite es el cielo. Y aún no he llegado allí ni mucho menos«, apostilló.

«Llegar a lo más alto es emocionante, pero jamás es fácil. Cuando has llegado a la cima, no se espera de ti que vayas a caer. Y tienes que trabajar muy duro para mantenerte y continuar reinventándote a ti misma de manera constante», advirtió.

Aunque a Serena Williams le va a las mil maravillas en su nueva profesión (su compañía ha levantado recientemente un fondo de 111 millones de dólares), la tenista se confiesa nostálgica por su antigua ocupación. «Creo que no volvería a las pistas, pero estoy empezando a echar de menos el tenis. No puedo evitar sentir nostalgia y echar de menos la bolsa con mi raqueta cuando estoy en el aeropuerto», reconoció.

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