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Tendencias en MarketingQuienes teletrabajan se sienten muy a menudo completamente invisibles

El teletrabajo o la maldita condena de ser invisible a ojos del jefe

Más de una tercera parte de quienes se acogen a la fórmula del teletrabajo declaran sentirse muy invisibles o extremadamente invisibles en el desempeño de su labor profesional.

El teletrabajo emergido del vientre de la pandemia ha puesto no pocas ventajas en manos de los empleados (a quienes ha agasajado en términos generales con mayor flexibilidad), pero el «home office» carga también sobre los hombros con una pesada mochila de inconvenientes.

Más allá de sentirse aislados y de tener que bregar con incesantes distracciones (en particular en los hogares con niños pequeños), quienes teletrabajan sienten que el «home office» ha ceñido sobre ellos una gruesa capa de invisibilidad que los hace imperceptibles a ojos de sus superiores.

De acuerdo con un reciente estudio de Joblist, más de una tercera parte de quienes se acogen a la fórmula del teletrabajo declaran sentirse muy invisibles o extremadamente invisibles en el desempeño de su labor profesional.

Las mujeres son hasta dos veces más proclives que los hombres a sentirse invisibles para sus superiores cuando trabajan desde casa. Y más tres cuartas de quienes practican el «home office» coinciden efectivamente en señalar que tienen que esforzarse más de la cuenta para hacerse notar en el trabajo desde que irrumpiera en sus vidas la pandemia del COVID-19.

Por otra parte, quienes teletrabajan se lamentan asimismo de no poder hablar con con sus jefes directos tanto como les gustarían. Pese a la omnipresencia de los videollamadas, los empleados se pasan una media de 6,1 días sin cruzar palabra alguna con sus superiores.

El hecho de sentirse invisibles es una importante rémora para quienes trabajan de manera remota

Ni que decir tiene que esta circunstancia puede socavar la eficiencia de los equipos en remoto, cuyos líderes deberían tomarse la molestia de comunicarse a diario con sus subalternos (ya sea vía email, llamada telefónica o videollamada).

El 64% de quienes trabajan de manera remota confiesa asimismo hacer más horas extra desde que comenzara la pandemia. De media quienes hacen suya la fórmula del teletrabajo añaden 4,6 horas extra a su jornada laboral cada semana.

Conviene hacer notar que los empleados a quienes sus jefes no hacen sentir invisibles rinden también mejor. Y están más prestos a sentirse satisfechos con su propia productividad (82%), con sus índice general de engagement (69%) y con la seguridad que les procura su trabajo (68%).

A fin de desembarazar a sus empleados de la invisibilidad que lleva aparejada el «home office», los jefes consideran que los métodos más eficaces son aprovisionarles de nuevas ideas (50,4%) y brindarles ayuda en el desempeño de su trabajo (44%).

En todo caso, lo más importante es que quienes ejercen de líderes se tomen la molestia de conectar de manera regular con sus empleados (eligiendo el canal de comunicación más pertinente) y escucharles de manera activa.

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