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Tocando las puertas del cielo de la creatividad: ¿quién tiene las llaves?

Tendencias en MarketingLa creatividad habita en todos nosotros y merece la pena abrir sus compuertas

Cómo abrir las compuertas de la creatividad

Tocando las puertas del cielo de la creatividad: ¿quién tiene las llaves?

La clave para azuzar la creatividad reside en practicar mucho, desplegar el estado de ánimo más adecuado y acumular experiencia en un área en particular.

Stephen King, el denominado patriarca del terror (cuyas escalofriantes novelas se cuentan por decenas), dijo en una ocasión que la cantidad (en la que él es desde luego experto) no garantizaba la calidad. El escritor apostillaba, no obstante, que atreverse a sugerir que la cantidad jamás se traduce en calidad era tan esnob y necio como totalmente incierto.

Algunas de las personas más creativas de la historia tienen la vitola de haber sido muy prolíficas en sus carreras. Charles Darwin publicó, por ejemplo, alrededor de 120 artículos académicos. Y Albert Einstein y Sigmund Freud produjeron la friolera de 259 y 330 artículos académicos respectivamente.

Particularmente fecundo fue también el trabajo de Thomas Edison, que alumbró casi 2.00 patentes para sus inventos. Y no se quedan tampoco a la zaga Johann Sebastian Bach, autor de más de mil piezas musicales, y Pablo Picasso, a quien se adjudican más de 20.000 pinturas, esculturas y dibujos.

A veces dar alas a la cantidad de material intelectual emergido de la mente humana desemboca en más creatividad. Y el estado de ánimo contribuye asimismo a desinhibir las ideas. Pero lo cierto la receta para la creatividad en su estado más puro no está del todo clara.

La intensidad emocional y la ambivalencia parecen jugar un rol importante en la creatividad. Durante mucho tiempo se ha creído que un buen estado de ánimo espolea la creatividad, pero recientes investigaciones han puesto de manifiesto que esta es solo una verdad a medias. Y es que los sentimientos de alta intensidad, aun cuando son de naturaleza negativa, pueden ayudarnos a alcanzar determinados objetivos. Pero también los sentimientos de baja intensidad abren la espita de un pensamiento más amplio y más difuso (el mismo que necesitamos para que los árboles no nos impidan ver el bosque).

En la creatividad incide también la experiencia. Quien atesora muchos conocimientos sobre una materia en particular está también más presto a producir ideas creativas (que deben ser necesariamente útiles y novedosas para ser ungidas de verdad con la creatividad).

Merece la pena ejercitar el músculo de la creatividad

Parece, por lo tanto, que la clave para ser más creativo reside en practicar mucho, desplegar el estado de ánimo más adecuado y acumular experiencia en un área en particular, explica Elizabeth R. Ricker en un artículo para Fast Company.

Hasta hace no mucho algunos creían a pies juntillas que el hemisferio derecho del cerebro alojaba la creatividad, mientras que el hemisferio izquierdo era el portador de la razón. Sin embargo, parece que esta vieja creencia no obedece del todo a la verdad. Y recientes estudios han determinado en la ejecución de tareas creativas están involucrados no solo los hemisferios derechos e izquierdo del cerebro sino también el área frontal, los lóbulos temporales y el sistema límbico.

La creatividad es en todo caso un músculo que todo el mundo puede y debe ejercitar y que se traduce en una suerte de corriente o «flow» que absorbe a quien está acometiendo un trabajo de naturaleza creativa. El codiciado «flow» es aquello que sienten muchos artistas, científicos y intérpretes cuando pierden la noción del tiempo y hasta de sí mismos cuando están inmersos en su arte.

Más allá de agasajar a quien la practica con toneladas de jubiloso «flow», la creatividad hace también más interesantes las carreras profesionales. Al fin y al cabo, en el siglo XXI vamos a necesitar muchísimas soluciones innovadoras para desafíos como el cambio climático y la inteligencia artificial. Y para engendrar tales soluciones innovadoras hay que dar fuelle inevitablemente a la creatividad.

La creatividad brinda también a quien se zambulle de lleno en ella gloria personal e inmortalidad. A aquellos que anhelan la fama y la fortuna aquí y ahora hacer las mismas cosas que los demás pero más rápido y mejor podría bastarles. Pero quienes desean ser recordados para siempre deben cabalgar a lomos de la creatividad (y hacerla sudar antes a mares).

 

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