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Tendencias en MarketingDel teletrabajo ha acabado emergiendo una nueva forma de presentismo: el presentismo digital

El presentismo digital, el pérfido hijo emanado del vientre del teletrabajo

Trabajadores "always-on" o la venenosa pujanza del presentismo digital

El presentismo digital es espoleado en buena medida por la inseguridad laboral, el liderazgo deficitario y las interminables reuniones virtuales.

Antes de que la pandemia irrumpiera en nuestras vidas para ponerla patas arriba muchos trabajadores estaban corroídos por el ponzoñoso virus del presentismo y sentían la imperiosa necesidad de hacerse siempre visibles en la oficina, adonde no renunciaban a dejarse caer ni aun estando enfermos (y por ende, con su productividad inevitablemente mermada).

Cabría suponer a bote pronto que el coronavirus y el teletrabajo a él solapado han acabado desbaratando la tóxica cultura del presentismo, esa que tanto lacera el bienestar de los empleados y también en último término de los negocios.

Sin embargo, lo cierto es que el presentismo en su modalidad offline está dando lugar a nueva forma de presentismo convenientemente amoldada a los tiempos digitales que corren.

El presentismo digital es espoleado en buena medida por la inseguridad laboral, el liderazgo deficitario y las interminables reuniones virtuales.

En este contexto fuertemente lastrado por la incertidumbre los empleados se sienten baqueteados por la presión de estar delante del ordenador aun estando enfermos, de trabajar más horas que las que dicta su contrato y de estar permanentemente conectados para responder emails y mensajes a cualquier hora del día.

El nuevo presentismo digital es fuertemente deudor de la estigmatización de los problemas de salud mental

Aunque invisible, el corrosivo presentismo digital es ya un problema en un buen número de empresas y está estrechamente emparentado con el estigma que sigue lamentablemente aleteando en torno a la salud mental.

«Muchas personas en cargos senior perciben el absentismo por enfermedad como una debilidad y creen que deben seguir trabajando aun no estando en plena forma«, explica Stephen Bevan, head of HR research development del Instituto para Estudios del Empleo (IES) de Reino Unido, en declaraciones a Digiday.

De acuerdo con un reciente estudio emprendido por IES, el 15% de los empleados confiesa trabajar 10 horas o más fuera de su horario laboral y el 32% admite asimismo haber trabajado estando enfermo.

«Los límites entre el hogar y el trabajo son muy porosos y los jefes lidian también con no pocos problemas para dirigir equipos virtuales. Se están acumulando problemas de salud mental porque muchos jefes no tienen las habilidades necesarias de liderazgo para dirigir a personas en remoto», enfatiza Bevan.

«Necesitamos encontrar un equilibrio y continuar explorando programas y políticas laborales que garanticen que los equipos sean productivos sin caer en las garras del síndrome de burnout«, señala, por su parte, el consultor Sherif Mityas.

El debate en torno al presentismo (ya sean en vertiente offline u online) siempre ha orbitado en realidad en torno a la incapacidad de muchos líderes de confiar en la productividad de sus empleados si no tienen posibilidad de verlos cara a cara.

Un estudio llevado a cabo el pasado mes de enero por YouGov y LinkedIn determinó que el 41% de los CMOs consideraba que el COVID-19 había terminado demostrándoles que podían confiar en la productividad de sus empleados desde casa y el 44% pensaba incluso que la pandemia había echado abajo definitivamente el presentismo.

Trabajar más horas no es sinónimo de más productividad y socava el bienestar de los empleados

Sin embargo, parece que a la hora de la verdad el presentismo sigue haciendo de las suyas en los entornos laborales, en particular en la industria del marketing y la publicidad, cuyos empleados están acostumbrados a hacer innumerables horas y extra y a trabajar a menudo día y noche cuando hay entre manos un proyecto particularmente exigentes.

«Es importante que las empresas cambien de foco y pasen de poner el acento a estar físicamente presentes para estar sobre todo y ante todo emocionalmente presentes y procurarse apoyo mutuo», apunta Justin Pahl, CEO de la agencia VMLY&R Londres.

«Durante la pandemia las vacaciones de muchos empleados han acabado trocándose en no vacaciones por su necesidad de conectarse permanentemente, responder a emails y unirse a videollamadas», indica Marie Danzig, head of creative and product de la agencia Blue State. «Los trabajadores deberían buscar en su lugar el descanso y la relajación en su forma más pura, que es crucial para su equilibrio entre vida personal y vida laboral y su productividad en general», añade.

El problema es que la ubicua tecnología ha acabado degenerando en una cultura «always-on» en muchas empresas, que harían bien en este sentido en implementar medidas enfocadas a parar los pies al presentismo digital como establecer horas libres de videollamadas o hacer que los viernes estén totalmente emancipados de las reuniones virtuales.

«Nos enfrentamos en estos momentos a nuevos desafíos como estar sentados durante más tiempo frente a la pantalla el ordenador y asistir a más videollamadas. Y tales desafíos acaban desangrando también nuestras vidas personales», subraya Sarah Moloney, managing director en Reino Unido de la agencia de relaciones públicas KWT Global. «Es hora de que las empresas demuestren que confían en sus empleados y les permitan algo de autonomía y flexibilidad«, apostilla.

 

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