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La verdad y toda la verdad sobre 7 mitos pegados como una lapa a la productividad

La verdad y toda la verdad sobre 7 mitos pegados como una lapa a la productividadHay una única verdad universal sobre la productividad y es que lo que lo funciona en términos productivos para unos puede revelarse completamente inútil para otros.

A algunas personas levantarse a las 5 de las mañana, revisar (todavía con legañas en los ojos) la bandeja de entrada de su correo electrónico y preparar a continuación una lista de tareas les funcionas a las mil maravillas para tener las pilas productivas bien cargadas durante toda la jornada.

Sin embargo, otras personas prefieren despertarse a las 8 del mañana, ir al gimnasio, meterse entre pecho y espalda un buen desayuno y sólo después, con el estómago y el cerebro totalmente saciados, ponerse a trabajar (de verdad).

En torno a la productividad existen unos cuantos mitos (rematadamente falsos) que desmontamos a continuación de la mano de Inc.:

1. Levantarse antes de que salga sol (y nunca después)
Cada persona se mueve al ritmo que marca su propio reloj interno. Y pese a que algunas personas son extraordinariamente productivas despegándose de las sábanas cuando todo el mundo duerme, en otras, las denominadas “aves nocturnas”, semejantes madrugones lastran, para mal, toda su jornada laboral.

2. Vaciar inmediatamente la bandeja de entrada
Vaciar “ipso facto” la bandeja de entrada de nuestro correo electrónico no es necesariamente la mejor manera de gestionar el tiempo disponible. Estar encadenado (casi literalmente) al email, convierte a algunas personas en esclavas, en todos y cada uno de sus movimientos, de las demandas de los demás. Y semejante esclavitud hace un flaco favor a la productividad.

3. Trabajar más horas que los demás
Las personas que invierten más horas en la oficina no son necesariamente las más productivas. Muchas personas, aguijoneadas por la culpa, “calientan el asiento” en la oficina para creerse merecedoras de un estatus (superior) que no tienen el resto de sus colegas. Pero recortar la jornada laboral en un 17% (y trabajar 8 horas en lugar de 9) no merma necesariamente la productividad. Es más, puede incrementarla.

4. Mantener ordenada la mesa de trabajo
Un estudio publicado en 2015 puso una sorprendente (o quizás no tanto) conclusión sobre la mesa: la gente tiende a ser más productiva en entornos deliberadamente caóticos. Algunas personas, cuando se ven confrontadas con el caos en su vertiente física, desarrollan un sentido más abstracto de la organización y eso las ayuda a tener el foco puesto en objetivos muy claros y definidos.

5. Empeñarse en tachar todas las tareas de una lista
Según un informe de iDoneThis, el 41% de las tareas que se abren paso en una lista no se cumplimenta jamás. Y eso no es necesariamente malo. El mero hecho de anotar sobre un pedazo de papel las tareas que tenemos por delante nos ayudará a mentalizarnos (y organizarnos) para lo que tenemos por delante.

6. Mantener a raya el estrés
El estrés (en su justa medida) puede convertirse en un poderoso acicate en términos productivos, puesto que nos ayuda a internalizar lo que es verdaderamente importante para nosotros y desarrollar mecanismos para lidiar con los síntomas psicológicos asociados a la ansiedad.

7. No cometer el pecado (imperdonable) de la procrastinación
Nuestro afán de posponerlo todo, a veces sine die, puede dañar gravemente nuestra productividad (si perdemos el tiempo en Facebook cuando se supone que tenemos que entregar un informe en dos horas, por ejemplo). Sin embargo, en otros casos la procrastinación puede traducirse a la larga, nunca mejor dicho, en un trabajo de mayor calidad. Steve Jobs tenía, por ejemplo, la costumbre de aplazar constantemente decisiones, pero de ese modo tenía también más tiempo para alumbrar ideas divergentes y verdaderamente revolucionarias y cortar el paso a soluciones más convencionales.

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