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¿Y si las "canijas" monedas de uno y dos céntimos fueran vetadas en los comercios?

monedasEn realidad la porción de queso que Emmi acaba de comprar tiene un coste de 5,12 euros. Sin embargo, esta amante del queso no va desembolsar 5,12 euros por su delicioso capricho lácteo sino 5,10 euros. En Cléveris (Alemania), la ciudad donde reside Emmi, los precios se redondean hacia abajo (como sucede en este caso en concreto) y hacia arriba. Y no sólo en las queserías, como la que acaba de visitar Emmi, sino también en las carnicerías, las farmacias y muchos otros negocios.

Clevéris, una ciudad de aproximadamente 50.00 habitantes del estado alemán de Renania del Norte–Westfalia, ha decidido declarar la guerra a las minúsculas (y a veces fastidiosas) monedas de uno y dos céntimos. Y por eso los comercios de esta urbe redondean (a la baja o al alza) sus precios.

La asociación de comerciantes de Cléveris ha instado a más de 800 tiendas y negocios con sede en esta pequeña metrópolis que del 1 de febrero en adelante prescindan por completo de la monedas de uno y dos céntimos y opten por redondear sus precios.

Para la puesta en marcha de esta singular iniciativa Cléveris ha decidido mirarse en el espejo de Holanda, donde las monedas de uno y dos céntimos son una suerte de “proscritas” en los comercios desde hace ya unos cuantos años. En Alemania, sin embargo, Cléveris es la primera ciudad que decide “crucificar” a las (a ojos de muchos poco prácticas) monedas de uno y dos céntimos.

Pero, ¿por qué Cléveris ha decidido tomarla con las monedas de uno y dos céntimos? Básicamente todo obedece a una razón de costes. Y es que estas pequeñas monedas salen, pese a su escaso valor, bastante caras a los comerciantes. La Caja de Ahorros de la ciudad germana ha introducido recientemente impuestos para el suministro y recogida de monedas de uno y dos céntimos. Desde el pasado mes de diciembre los rollos de monedas de uno y dos céntimos (con 50 piezas cada uno) tienen para los comerciantes un coste extra de 30 céntimos. Y quienes deciden hacer ingresos con monedas de uno y dos céntimos, deben pagar incluso 50 céntimos por cada rollo.

Estos costes extras acaban repercutiendo no sólo en los comerciantes sino también en los clientes, argumenta la asociación de comerciantes de Cléveris. Y no sólo eso. Que las monedas de uno y dos céntimos salgan de la circulación se traduce también en ventajas para los bancos. Según esta asociación, los bancos holandeses cifran en un ahorro de más de 30 millones de euros la desaparición en los comercios de las monedas de uno y dos céntimos.

La iniciativa promovida por la asociación de comerciantes de Cléveris es, de todos modos, sólo una sugerencia, no una imposición (ni para negocios ni para clientes). Aproximadamente 50 negocios se han sumado ya a la iniciativa, aunque grandes superficies comerciales como Kaufhof, Douglas o Aldi han preferido (por el momento) hacer caso omiso al proyecto de la asociación de comerciantes de Cléveris.

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