Javier Piedrahita Fundador - Editor MarketingDirecto.com

¿Debemos seguir siendo apolíticos en el sector?

Aquí nos vemos nuevamente, usted y yo, en este puente del 6 de diciembre de 2016. En un año que va llegando a su fin en una era extraña de lo postfáctico y postelitista. Era del populismo de derechas y de izquierdas, donde se cuestiona lo jerárquico y el desnivel de poder. Donde se critica a las élites políticas, económicas y mediáticas, en un nuevo movimiento anti establishment que intenta cambiar Europa. Mediante un populismo agresivo que en Italia puede llevar a Beppe Grillo a ser presidente, y aquí algún día a Pablo Iglesias. El "trumpismo" en versión "payasos del horror". Y esto aquí no acaba: a Francia, Holanda y Alemania les toca elegir en 2017…

Una era tan extraña esta, que está infectada de un discurso de que lo asimétrico, los desniveles de poder y las demás diferencias son erróneas, según nos avisan renombrados sociólogos. Donde algunos llegan a creer que lo que decide y dice el jefe médico es frío y técnico, frente a la intuición femenina de la enfermera, que gana en influencia por sus cálidas y emocionales palabras. Allí está la teoría del filósofo Jürgen Habermas que explica que hoy en día la reivindicación de poder no se entiende por sí misma, sino que debe de fundamentarse con argumentos.

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Pero hasta Habermas diferenciaba entre competencia e incompetencia. Jamás se le hubiera ocurrido que, por ejemplo, los niños deben disponer de un rango comunicativo igual al de sus padres. O que incluso se les conceda una mayor competencia porque básicamente se comporten más sensatamente que muchos adultos. "Puede que en un mundo sin jerarquías nuestra sociedad sea más libre, igualitaria y justa", escribe la socióloga Saake. "Lo que sí es seguro es que va a ser más compleja". Y posiblemente todos seremos además un poco más tontos.

Los que se sí deben creer más listos (que tontos) son algunas de las grandes estrellas del fútbol, tan anheladas por fans, sociedad, y marcas. Tremendo lo que una de nuestras grandes fuentes informativas en esta redacción de lo internacional, Der Spiegel, revelaba el pasado viernes noche en primicia europea, sobre los increíbles contratos publicitarios de Cristiano Ronaldo, Mesut Özil, José Mourinho y otros. Me refiero al caso "Football Leaks" que cómo único medio del sector de la publicidad en español hemos recogido también en noticias como estas.

Con grandes marcas que pagan a 4.691 euros el minuto publicitario, pero no en el país donde reside el jugador Cristiano Ronaldo, España, sino transfiriendo más de 60 millones (entre 2009 y 2014) a cuentas y sociedades opacas, pero en el extranjero, para dificultar (?) a un fisco que no lo vio (?) recaudar los correspondientes impuestos.

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En un país que vive la crisis como pocos más en Europa, vemos a sus grandes futbolistas ensuciarse las manos de esta manera. Decidiendo no entregar a la sociedad, que tanto les aplaude e hizo grandes y famosos, apenas nada de su riqueza. Al menos no al Estado, quien debe repartir el dinero de los ricos para que de alguna forma alcance para la vida de los pobres (ese modelo del bienestar social que en Europa nos hemos dado entre todos).

Incluso si al final no fuera sancionable, sí merece una sanción social por parte de tanto amigo del fútbol en esta España fanatizada por ese deporte rey (también por las marcas, como vemos sucede ya en Inglaterra y en EE.UU. con movimientos como Sleeping Giants @slpng_giants que las invitan a no apoyar con dinero publicitario websites-medios que fomentan el odio). Por ejemplo, no entregándole el título de mejor jugador del año. Lo que haría reflexionar a este tipo de jugadores. Y al fútbol darle una clara señal de que jugar a ese deporte no lo es todo. Que el deporte, infectado por el dinero de canales televisivos, patrocinadores y la publicidad de estos famosos para grandes marcas, de codicia y megalomanía, sí tiene la fuerza y voluntad de ser más que un absurdo circo. Una instancia social, una escuela para la juventud, un modelo de valores (lo que una vez fue).

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Ante estos casos (preocupantes populismos que amenazan a nuestras democracias y a sus valores) o los socialmente tan dañinos para todos como los que revela "Football Leaks" estos días, cobra fuerza lo que una y otra vez advierto a los representantes de las marcas en los congresos que organizamos desde "MarketingDirecto.com Eventos", que modero, presento, participo (mesas redondas), o desde este espacio semanal: más compromiso social y dejad de ser apolíticos ante lo que sí que conmueve y preocupa a la sociedad, que son al fin y al cabo vuestros consumidores.

En Inglaterra, Alemania o EE.UU. son más y más actores de la sociedad civil (también ellos consumidores) que invitan en estos tiempos de cambios y elecciones, ante lo que puede suceder si llegan los populistas al poder, a hacer algo. Y no a quedarse sentados mirando como actores económicos que somos, como si no nos incumbiese.

A los profesionales en media, publicidad y marcas, se les pide dejar de ser apolíticos. A no financiar websites y portales de opinión, de extrema derecha (o izquierda) como Breitbart y otros más: "Y si no te interesa la política, fair enough: por lo menos hazlo por tu marca. Pidiendo, por ejemplo, a tu agencia de medios ampliar y optimizar sus blacklists para no aparecer con tu banner y publicidad en ciertos sites". Aquí como ejemplo una blacklist alemana con sites que fomentan fake news, odio y extrema derecha.

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Argumentan desde estos "nuevos movimientos de consciencia publicitaria" que "al igual que te parecería raro si una marca que te gusta aparece de pronto en una página porno, también lo es si tu operador telefónico lo hace en una página racista como http://www.rapefugees.net. Claro que es legal insertar banners en este tipo de sites. Tan legal como preguntar a tus colegas del sector si son conscientes de donde su agencia o el programmatic sitúan sus banners. Está en las manos de cada uno tomar las libres decisiones, en este aspecto, que le parezcan".

Creo que ante cambios excepcionales en política y sociedad, como los que vive el mundo, Europa y esta nuestra España (Brexit, Trump, populismos crecientes), toca reflexionar sobre todo esto y actuar en consecuencia. Aunque solo seamos parte de un sector económico, no podemos ni debemos estar ajenos a lo que sucede, puede venir y afectarnos a todos. Como ciudadanos libres, como agentes económicos que creemos y bienvivimos en este estado del bienestar social y la libre economía de mercado social.

Reflexionemos, por favor, sobre ello, estos días de festivos y/o puente.

Feliz descanso en ese sentido, le desea,

Javier Piedrahita
Fundador – Director
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