Publicidad, Marketing y Capitalismo (¿malo o bueno?)

foto javier nueva carta 200Comenzamos nueva semana caliente tras las elecciones del domingo, la amplia cobertura de los Premios Nacionales de Marketing (donde fuimos premiados por muchos de ustedes en las redes sociales según muestra el analista Tweetbinder, desde este miércoles con el congreso-feria del marketing digital OMExpo donde una vez más les esperamos en nuestro amplio stand C12-D13 con buena cerveza Ámbar y gran parte del equipo cubriendo a lo grande un "evento grande". Además de co-organizar el Digital Marketers Day, DMD 2015, este miércoles de 10 a 14 horas en la Sala Teads de IFEMA-OMExpo donde les esperamos ilusionados a todos. Entradas gratuitas aquí. Programa aquí. El viernes, nada más acabar OMExpo, tomamos un avión para subir un año más a Bilbao con el objetivo de informarles en online primicia cualitativa de lo que sucede en el Festival Publicitario El Sol.elsol

Todo esto sin su amplio interés como lector/a (cobertura, alcance) y nuestros anunciantes y patrocinadores, sería imposible de realizarse, como puede adivinar fácilmente. Y todo esto, sin el capitalismo / economía de mercado que tanta prosperidad y libertad informativa nos aporta, tampoco. Tras ver lo sucedido este domingo en las elecciones municipales y autonómicas de España, se me venía a la mente la columna económica del pasado mes de Roland Tichy, presidente de la fundación "Ludwig-Erhard-Stiftung". No estaría mal encontrarse columnas reflexivas de este estilo en nuestros medios o en esas cadenas de televisiones (financiadas con buena publicidad capitalista), que tanto han co-fomentado la aparición de una corriente anti capitalista en nuestra nación.

Traduzco para usted: "Un fantasma recorre Europa. No es un hombre malo, pero sí un sistema: el capitalismo. El malo C.

El C. me ha robado la virginidad, canta un grupo sueco. La prensa lo convierte en artículo: "¿Nos destroza el capitalismo?"

A los ciudadanos ya no les gusta el C. Manifestantes anticapitalistas atacan y hieren a policías. Esto se lleva, esto es ser de izquierdas. Cuanto más olvidamos el pasado, menos nos gusta.

Y eso que el C. nos hizo ricos. Primero a los alemanes occidentales, desde que el presidente Ludwig Erhard anuló los controles de precios y la racionalización de productos, desde los pañales hasta los ataúdes.

Tras la caída del muro el C. hizo felices a los alemanes orientales. Porque su modelo opositor, el socialismo, solo funcionó al estar los ciudadanos encerrados tras un muro y alambres y cientos de miles tenían que espiar para la Stasi, la policía de la ex RDA.

Entonces todos querían saltar el muro e ir al C., cruzando mar, ríos, túneles, como fuese. Ahora sin embargo ya no lo quieren.

También hoy son muchos lo que quieren ir al C. Emigrantes se juegan la vida en el Mediterráneo. Desean ser explotados por el capitalismo. Con Seguridad Social, colegios públicos para los hijos, ayudas estatales. Ayudas bajas pero con las que en África uno sería rico.

El C. produce tanto que todos reciben más. También aquellos que no trabajen. Sea por la razón que sea. Desde que China se hizo capitalista es rica y poderosa. El hambre y la mortalidad de niños disminuye en la India, desde que está permitido el C.

C. significa que los medios de producción estén en manos privadas. Porque somos como el viejo Adán, preferimos trabajar para aquello que nos pertenece y que aumenta nuestra prosperidad.

El plan, como entonces en el socialismo, no funciona en ningún lugar. En el C. manda el precio. Lo que es caro gusta de imitarse, y así se abarata. Lo que hace que todos puedan tener lo que antes solo podían permitirse los súper ricos. El rey del Sol, Luis XIV, tenía 500 cocineros. Sin embargo, su menú en el Palacio de Versalles no era tan variado como la oferta en un supermercado capitalista de barrio.

¿Pero por qué entonces tanta gente se queja hoy del C.? (¿y votan tan en contra como vimos el domingo en esta cabreada y desorientada España?) O critican a Alemania, país que justo inventó la economía de mercado SOCIAL. Una economía que evita los excesos de un C. desenfrenado y que se preocupa de que todos ganemos con ese sistema. (Pena que en España nunca se quiso copiar bien este modelo de capitalismo social alemán; aunque nunca es tarde...)

Quizás todos estos ciudadanos mimados del C. deberían echar un vistazo a Somalia, Corea del Norte, Cuba o Venezuela. Y ver cómo se vive sin el C. que tanto critican (y contra el que votan). Pero viéndolo en un viaje sin seguro para el extranjero, sin smartphone y WhatsApp, sin ticket aéreo de vuelta, sin tarjeta de crédito. Porque todo eso es capitalismo.dinero

Y seguro que cuando vuelvan tendremos muchos nuevos amigos que aman el C. como yo: porque nos hace libres, ricos y felices." Roland Tichy.

Pensemos un poco lo que hacemos, contra qué o por quién votamos, qué nos ayuda en editoriales libres, agencias, anunciantes, país. Un poco mirar hacia atrás, agradecer nuestro estilo de vida, todos estos años desde la transición, comparar con el resto del planeta, pensar qué queremos realmente y cómo nos ha ido en este país...

Es solo una humilde sugerencia de un humilde periodista del marketing y la publicidad, que no está en política, no es político, pero sí se encuentra como usted en la tierra, en el sistema, y que agradece lo que tiene, no deseando por nada del mundo perderlo ;-) Quizás usted me entienda. Y entienda las palabras traducidas de Tichy.

¡Que tenga una buena y próspera semana!

Javier Piedrahita
Fundador - Director

MarketingDirecto.com
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