Vivir para morir. ¿Llega el fin del periodismo? (¿y la publicidad?)

Javier PiedrahitaVuelo largo este IB 6313 a San José de Costa Rica para cubrir y moderar allí esta semana las jornadas "CongreSocial – mobile social media" en Playa Jacó. Diez horas dan tiempo para lectura interesante, ver algún "blockbuster", charlar con el de al lado. E incluso para sacar el portátil y hacer un editorial, basado esta semana en uno de los artículos más pesimistas y controvertidos que he podido leer sobre el futuro del periodismo (y espero que esto no le suceda así a la publicidad). Cito a continuación del último blog post del conocido bloguero y periodista Richard Gutjahr:barajas

"He probado muchas cosas en mi vida como periodista. Desde Twitter hasta Medium, desde YouTube hasta Periscope, desde los tan citados lousy pennies vía micropagos hasta la financiación millonaria vía crowdfunding. Siempre fui optimista y pensé que algo de ello ya funcionaría para que el periodismo clásico vuelva a merecer la pena. Cuánto me hubiera gustado estar aquí ante todos ustedes y decirles: ¡Así sí funciona! ¡Esta es la solución! Si todos tenemos esto y lo otro en cuenta, el periodismo prosperará. Pero... me temo que me he equivocado.

Hoy me encuentro aquí ante ustedes, más desorientado que nunca. He perdido el camino, y con ello la fe. La fe en que seamos capaces de arreglar esto del periodismo, que a todos nos alimenta (¿no valdrá esta afirmación de forma parecida para el mundo de la publicidad?). A los que estudiáis periodismo, o los que estáis entrando ahora en este oficio, que no os cuenten milongas: no es el mejor tiempo que jamás existió para el periodismo. Es más bien un tiempo miserable. (Richard, ¿y qué le decimos a los que estudian publicidad?)

¿Lo que me desespera? Este tiempo de cambio radical va a durar mucho aún. Incluso me atrevo a pronosticar que ninguno de nosotros recogerá los frutos de lo que hoy sembramos. Al menos no con lo que entendemos como periodismo clásico. Cuando hablamos de reajustes de plantillas en las redacciones, pensé que sería solo una fase. Siete años de vacas gordas, siete de sequía. Usted me entiende. Steve Jobs y la tesis de la muerte como "live changing agent". La muerte que crea espacio para lo nuevo.

VintagePhotoReporters1Ilusión en vano. El New York Times pone más y más redactores en la calle. En la Columbia School of Journalism dejan de ocupar plazas vacantes de profesores. Se disminuye el número de estudiantes porque no hay suficiente demanda para los que finalizan sus estudios. Nos morimos despacio, morimos en super slow motion. Una muerte lenta e imparable. Más que un tsunami (digital) esto parece una gigantesca inundación que tarde o temprano nos arrastrará a todos mar adentro.

Algunos de nosotros se encuentran dentro de embarcaciones de socorro públicas y piensan que a ellos nos les concierne. Otros construyen paywalls con la fatal esperanza de que así pueden frenar las masas de agua. Yo pienso que no tenemos ni idea del problema que tenemos encima. Remamos con la esperanza de encontrarnos alguna vez con una rama salvavidas. En los muchos congresos de periodismo nos animamos mutuamente, contándonos historias positivas para arrinconar el miedo ante la desesperada situación. (Y yo me pregunto: ¿existe una relación entre esto y los innumerables congresos de publicidad y lo que allí nos contamos?).

Son muchos los que siguen creyendo que en tiempos de tantísima información la gente pide mayor orientación. E incluso puede que así sea. El problema: ¿quién dice que este papel seguirá siendo en un futuro el de los periodistas? En internet, por ejemplo, no solo somos nosotros los periodistas los que nos dedicamos a orientar. Sino sobre todo ofertantes como Google, Facebook o Twitter. Haga usted el reality check: ¿a quién consulta usted como primera fuente, cuando busca informaciones sobre una temática? ¿Google o la página de inicio de su periódico favorito?

Si el New York Times publicará sus artículos directamente en Facebook, en vez de como hasta ahora emplazar únicamente un link en su propio site, ¿qué significa esto para el periodismo? ¿Nos convertimos los autores cada vez más en esclavos del content, que trabajan en la cadena de montaje creando contenidos? Yo tengo claro que las grandes olas de despidos están por llegar. Y, aunque algún día la situación se estabilice, nunca más se necesitarán tantos periodistas como en los tiempos gloriosos de lo impreso.

No nos engañemos. Las cosas no van nada bien en periodismo. Y tenemos culpa de ello. No nos hemos desarrollado en la misma medida que lo ha hecho nuestro público. (¿Como publicidad y consumidor, que siempre va bastante por delante?) Googleamos y lo llamamos investigar. La dura verdad: ¡también nuestros lectores saben googlear! Y me atrevo a afirmar que muchos de nuestros lectores, oyentes y espectadores, lo hacen mejor que lo hacemos nosotros. Encontrándose en la red con fuentes, foros o documentos originales que con las dichosas prisas se nos habían escapado. Mostrándonos a la cara nuestras deficiencias. (Lo que también valdría para publicidad y consumidor, que googleando encuentra mejor y antes las infos de lo que realmente desea saber o comparar del producto o servicio que le interesa)news

Cuando nos insultan con aquello de "la prensa miente o manipula" puede que también se deba a los prejuicios que tienen muchos periodistas a la hora de abordar una temática. En muchas ocasiones nuestra opinión ya está prefijada, antes incluso de levantar el auricular del teléfono. Y si una encuesta en la calle no da el resultado esperado por el jefe de redacción en la conferencia de la semana, se edita hasta que todo quede como pensado. (Por no hablar de la politizadísima prensa y medios españoles. O Política, o telebasura. Poco más... Y mucho, mucho interés oculto detrás de demasiados medios)

Poco a poco los periodistas no solo perdemos nuestra credibilidad, sino también nuestra razón de ser. El rol del gatekeeper ya se lo hemos traspasado al público en la red. El rol del fact checking, igual. Y también la comercialización la saben hacer mejor Google, Facebook & compañía. Pero lo peor: nuestro producto ya no funciona. En un mundo lleno de sobre-información, lo último que necesita el público, es un periodista que le cuente lo mismo que todos los demás también (algo que parecen no entender estos pseudo-medios limitados del copy and paste y de la simple reproducción de notas de prensa. Flaco favor se hacen a sí mismos y al periodismo en general).

mediaMis puntos de arrepentimiento y que hoy haría de otra manera: me arrepiento de haber nacido demasiado pronto (¡o tarde!). Me arrepiento de que nunca aprendí a codificar. Me arrepiento de que he malgastado años de aprendizaje en luchar contra molinos, en vez de construirlos. Si hoy saliera de la escuela, seguramente no entraría de nuevo en el periodismo. Me juntaría con otras personas hambrientas para crear una startup. Haría un corte claro y sano. Dejaría de trabajar según las viejas estructuras y sus viejos "expertos". En vez de eso comenzaría, sin prejuicio alguno, con una mente en blanco, fresca, ante un papel en blanco, a pensar de nuevo. (¡Ideas nuevas, procedimientos nuevos, tan necesario también para el estancado mundo publicitario!)

Todos nosotros que hemos sido socializados en emisoras y editoriales clásicas, no podemos hacerlo. La innovación nunca surge de lo viejo. La innovación surge de rebeldes, misfits, outsiders, inconformes, no adaptados. O como lo dice Amir Kassaei, director creativo mundial en DDB: "En tiempos de cambios importantes toca ser radical, en vez de intentar salir del paso con la mediocridad". (como debe ser, como lo proyectamos día sí y día no desde este espacio, eventos a los que se nos invita o que organizamos desde este mismo medio ;-)

Let's face it: la era en la que hemos nacido simplemente no es nuestra era. No es la era de los que cuentan garbanzos, de los controllers, de los storytellers, de los periodistas. Es la era de las personas con visiones, de los fundadores, de los empresarios. Pero, y esto es al menos un pequeño consuelo: nosotros, los periodistas, somos como las malas hierbas. Somos como los zombis. Volveremos. Algún día. Aunque por ahora, me temo, tendremos que morir. Morir para vivir."fiap

Da que pensar lo que nos cuenta Richard Gutjahr. No solo para los que ejercemos el periodismo (sectorial), sino también para los que ejercen la cada vez más complicada tarea de la comunicación comercial en tiempos de enormes cambios y con un consumidor que cada vez se nos aleja más (por delante). A ver qué se nos ocurre aquí en MarketingDirecto.com estos días en el tropical Costa Rica o en el gran congreso festival de la publicidad de América Latina, FIAP 2015 que a la vez (!) cubrimos con redacción ya ampliada, en México DF. Sígalo todo en nuestra web, Facebook y Twitter live, en nuestro TV canal en YouTube.

No Richard, aquí no queremos morir aún ;-) Ni estancarnos como otros. Ni vivir de copiar lo fácil desde un cómodo despacho en Madrid. Cogemos las maletas y nos vamos por el mundo, un mes más, para traerle todo aquello que otros no quieren contarle en directo, in situ. No vaya a ser que se cansen o gasten mucho (por usted).

Que tenga una muy feliz y próspera semana.

Javier Piedrahita
Fundador - Director

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