Amuda Goueli CEO y cofundador de Destinia

1-O: los cinco fallos del Gobierno español en marketing y comunicación - Amuda Goueli

“Más vale una mentira que no pueda ser desmentida que una verdad inverosímil”, Joseph Goebbels

Hace algunos meses estuve tomando un café en Nueva York con mi amigo Mansour. En 2011 Mansour tenía entonces 21 años y escribió un post en Facebook llamando a la concentración en la plaza de Tahrir de El Cairo. En cuestión de horas una multitud llenó la plaza y en pocos días derrocaron al régimen del dictador egipcio Mubarak, que llevaba más de 30 años gobernando con mano de hierro. Mansour, con la ayuda de unos pocos amigos, llevó a cabo su estrategia de crear una revolución con solo un ordenador y un teléfono móvil, y estos días no dejo de recordar nuestra charla por los fallos que el Gobierno de España ha cometido en la crisis de Cataluña. Son muchos, en mi opinión, pero destaco solo cinco, los más importantes en comunicación y marketing. Como decía mi amigo Mansour, hasta las revoluciones necesitan una buena campaña de marketing y a Rajoy le faltó un plan.

1- No dar importancia al papel de las redes sociales

Las grandes batallas se ganan antes de empezar a través de espías, recopilando información, estudiando los movimientos de tu adversario. Actualmente, estos movimientos se trasladan al mundo de Internet. Mientras, los independentistas catalanes llevaban trabajando meses con "milicias digitales" bien organizadas a través de redes sociales en varios idiomas preparando el terreno para el día 1-O. No hubo respuesta desde el Gobierno para contraatacar en este nuevo campo de batalla desconocido para los viejos estadistas que solo tienen un único soldado en este terreno: el Community Manager de su cuenta personal de Twitter o una agencia de comunicación que terminan su jornada en horario laboral.

2- Enseñar tus cartas

Muchas semanas antes el Gobierno español contó públicamente su plan de actuación en Cataluña. Esto ayudó a dar margen de maniobra al otro bando para preparar su respuesta: preparando personas, carteles, banderas, barricadas en las puertas de los centros de votación para captar la imagen deseada de la lucha de un pueblo por la democracia y su derecho de votar. Consiguieron lo que buscaban: que el foco no se pusiera en la legalidad del asunto.

3- No tener un plan preparado para responder

Muchas horas de retransmisión en directo desde España por parte de televisiones intencionales en un día festivo con mucha audiencia fue otra oportunidad perdida. Y más con un ministro de Exteriores con un inglés medio poco convincente en argumentos como demostró en CNN y FOX, mientras que los independentistas tenían personas entrando en directo en inglés, francés, alemán… ¡hasta en árabe! El Gobierno tenían que haber preparado personal bien entrenando como portavoz en diferentes idiomas y mejor si hubiesen sido jóvenes, así hubieran sido más cercanos a las audiencias televisivas internacionales. Y tenía que haber utilizado esas declaraciones en redes sociales.

4- Caer en la trampa

Actualmente todos los medios de comunicación se alimentan de contenido viral de internet. Todos nosotros trabajamos gratis para ellos como corresponsales, grabando con nuestros teléfonos. Nada se nos escapa en cualquier lugar del mundo. Para los independentistas su objetivo era captar vídeos y fotos desde primera hora del 1-O para iniciar su campaña y ganar el cariño de la comunidad internacional y a las 12h ya lo consiguieron: abrieron las noticias en todas las televisiones nacionales y muchas internacionales con la cruel represalia de la autoridad española hacia ellos. En cuestión de horas se presentaron frente el mundo como víctimas a las que había que ayudar. No solo ganaron cobertura mediática internacional sino también nuevas "milicias digitales" de otros países para difundir sus mensajes, y el nombre de Cataluña se conoció en todo el planeta.

5- Haber copiado la misma estrategia de los independentistas

Muchos españoles, y más en Madrid, siguieron el consejo de la presidenta de la comunidad de madrileña, Cristina Cifuentes, de colgar banderas de España en los edificios oficiales de la comunidad. Siguiendo el juego de la CUP en Cataluña lo único que consiguieron fueron más banderas independentistas en los balcones de Barcelona. Deberían de haber puesto la señera junto a la española para mandar un mensaje claro: “Os queremos con nosotros” y desmontar así la estrategia de dos frentes y ayudar a su gente a propagar el mensaje por internet con fotos de los edificios de Madrid con la señera colgada.

Cualquier país o gobierno necesita un plan de comunicación y marketing en tiempos de crisis porque es su primer batallón. Como decía Napoleón Bonaparte: “Los periódicos hostiles son más temibles que mil bayonetas”. En la actualidad los periódicos de Napoleón se llaman Facebook y Twitter y no hay que dejar que sean hostiles.

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