300 Mensajes

Si alguno de los que dedicamos una parte del tiempo a  difundir nuestra opinión y sensaciones
respecto de los casos y cosas que  nos rodean dice que no le complace superar las 1000 visitas a su artículo. Simplemente miente. Nada hay más placentero que comprobar como se van acumulando los dígitos junto al pequeño símbolo del ojo, cual  ofrenda numérica a esa divinidad solar del antiguo Egipto.

Ahora bien, ¿habéis llegado a pensar que sucedería si ese altar pagano se viera desbordado por una avalancha de visitantes y vuestra dirección de correo recibiera un alud con más de 300 mensajes diarios...??? Esta elucubración no es fruto de mi prolija imaginación sino de una realidad tangible que con gusto deseo compartir.

Recientemente asistí a una charla organizada por Madrid Innova ( por cierto me permito sugerir alivien un tanto ese prólogo político-festivo que nos regalan previo a cada  ponencia ). El título de la charla: El Plan de Marketing Digital. Por supuesto  dictada por un joven y entusiasta profesor.
Y digo por supuesto ya que  parece lejos de los cánones asumidos el hecho de que alguien que rebase los 40  pueda ser experto en algo digital ó 2.0.

Pero ciñámonos a los hechos. La  cuestión es que el citado profesor me dio la impresión de ser muy bueno en el  tema no por su juventud sino por lo sumamente coherente de su discurso y lo  documentado de sus aseveraciones.

El aludido prólogo político-festivo impidió que hubiera tiempo para un turno de preguntas.
Bueno no importa,  pensé yo, un evangelizador de la era 2.0 seguro que está en Linkedin o Xing. Podré contactar con el. Pero... Al final de la tarde, ya frente a mi  portátil, surgió lo imprevisto. El joven pero brillante profesor no aparecía  en ninguna red social. ¿Cómo es posible...???

No dudé en revisar la  documentación facilitada y efectivamente, parecía raro pero no lo era tanto, allí encontré su correo electrónico. A estas alturas ya se me había  olvidado la pregunta inicial y solo quería saber el porqué de su ausencia en  las redes sociales profesionales. Una semana después seguía sin respuesta a  mi mensaje. Insistí de nuevo y al día siguiente me respondió disculpándose por la demora y revelándome, interpreté yo, que su ausencia de las redes sociales se debía al temor a verse desbordado, tras publicar un nuevo libro, por un  aluvión de mensajes que se sumaran a los más de 300 que ya recibía cada día ( ¡¡¡...!!! ).

Ha llegado el momento de que racionalicemos la cifra. En la hipótesis de utilizar simplemente un minuto de media por mensaje,  estaríamos sentados frente al ordenador sin apartar la vista de la pantalla durante 5 horas. Imagináis una condena semejante solo para las próximas 3  semanas... ??? Claro está. Esto os debe preocupar en el caso de que seáis responsables y no paséis olímpicamente de todo. Como hacen algunos que cuando ven su bandeja llena de mensajes directamente los tiran a la basura  esbozando una sonrisa sardónica mientras aducen que si es importante ya le  volverán a escribir.

Ese no es el caso de mi, desde ese momento, admirado joven profesor que preocupado por dar cumplida réplica a sus seguidores ha formado a un grupo de asistentes, intuyo que escogidos entre  sus alumnos, para ayudarle con la tarea.

Ahora, mi pregunta es: ¿Estáis preparados para contestar a 300 mensajes diarios...( sábados y festivos incl.) ...  ???

Manuel Hormigó Gaitán

http://www.whohub.com/manuelhormigo
@tuareg_retail
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