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Enrique Dans Profesor de Sistemas de Información en IE Business School

¿Ahora, con el ad-blocker de serie? - Enrique Dans

Microsoft-Edge-no-adsUna sesión de presentación a desarrolladores web de Edge, el navegador que Microsoft incluye por defecto en Windows 10 y que sustituyó a Internet Explorer, deja caer aparentemente una perla inesperada en una de sus diapositivas: la compañía parecía disponerse a incluir directamente de serie un bloqueador de publicidad con la próxima versión.

Un movimiento, ya desmentido, que habría sido sin duda importante: hablamos del navegador incluido por defecto en Windows, el sistema operativo mayoritario en ordenadores personales, y de una jugada estratégica que sin duda, podría haber tenido su sentido: si la tendencia es que una cantidad cada vez mayor de tus usuarios descarguen e instalen en sus navegadores una extensión para bloquear la publicidad, lo lógico es que te plantees empezar a incluirlo directamente en el producto. Pero si además, tu compañía ha desinvertido agresivamente en el mercado publicitario, ha dado totalmente por perdida la inversión que hizo en la adquisición de aQuantive por seis mil millones de dólares en 2007, parece claramente decidido a mantenerse fuera de ese mercado, y está observando cuidadosamente los pasos de una Apple que ya dio el paso de permitir extensiones de bloqueo a mediados del pasado 2015, la oportunidad de ofrecer a tus usuarios una mejor experiencia de navegación al tiempo que lanzas un torpedo a la línea de flotación de alguno de tus competidores importantes podría resultar una jugada interesante.

Las perspectivas del negocio publicitario podrían estár empezando a alterarse drásticamente: el bloqueo de anuncios está pasando de ser una especie de revolución popular, a convertirse en algo en donde jugadores corporativos importantes, empresas tecnológicas como Apple o Microsoft, o incluso operadoras de telecomunicaciones, comienzan a moverse para retirar la publicidad de delante de los ojos de los usuarios. De un mundo en el que dejaba de ver publicidad el que era lo suficientemente listo como para instalarse un ad-blocker, podríamos estar pasando a otro en el que habrá usuarios que por haber comprado un ordenador determinado, por trabajar en un sitio determinado, por recibir clases en una escuela determinada o por contratar su conexión con un operador determinado tampoco la reciben. Las medidas para enfrentarse a ese escenario van a tener que cambiar igualmente de manera drástica, porque echar la culpa al que era aparentemente el débil o rasgarse las vestiduras por el “gratis total” ya no va a funcionar. Ya no va a ser cuestión de “sacar la artillería”, sino de ser capaz de redefinirse a tiempo.

Tic, tac, tic, tac…

Vía: Enrique Dans

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