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Jorge Ballester Social Media Strategist en Very Optimo (Padre Group)

Analizamos la campaña en redes sociales de Ángel Gabilondo

redes sociales Ángel Gabilondo

Ni es un candidato nativo digital, ni su target campa a sus anchas en las redes sociales. Ángel Gabilondo es el político de los que analizaremos con un mayor grado de desconexión digital.

El aroma que destilan los canales digitales de Gabilondo es a una convivencia obligada pero no deseada. Utiliza apenas una quinta parte del potencial real de las redes sociales: son un simple informador de la agenda del candidato y un reflejo de su actividad realizada. Falta interlocución con la comunidad, no denotan el más mínimo interés por generar conversación, tampoco aprovechan la venta que suponen las redes para acercar a la persona detrás del candidato, ni reflejan intención de abordar a nuevos públicos.

Nos encontramos con un planteamiento clásico de gestión de redes sociales, hecho para cumplir el expediente. Una estrategia muy común en las marcas hasta 2015. De hecho si algo tienen en común los canales de este candidato es que todos están (además claramente especificados) gestionados por su equipo. Todo esto hace deducir que la audiencia de potenciales votantes de este candidato no se encuentra entre los menores de 40 años.

El mensaje más rotundo que se extrae tras analizar la estrategia de este candidato es un claro déficit en comunicación digital, con un amplísimo margen de mejora en este campo. Lleva un planteamiento estratégico raso, sin web o LinkedIn, y con una falta de cuidado y update de sus perfiles (ausencia de portadas en Instagram Stories o enlazado erróneo entre redes).

Analizando el ecosistema digital de la candidatura del profesor de filosofía encontramos tres canales donde comunica: Twitter, Instagram y Facebook. En la primera es donde más comunidad congrega y la prioritaria en cuanto a la frecuencia de publicación. En el caso de la segunda, Instagram, es donde más chirría la estrategia: no resulta natural para el tono de esta red, incluso se triplican Stories al subirlos. Por detalles así se explica que no lleguen a los diez mil seguidores y los datos de interacción sean realmente bajos. Ni siquiera el contenido resulta rompedor, de hecho abunda en el crossposting (compartir la misma publicación en varias redes sociales sin adaptarla al medio) allá donde mires.

La gestión de Facebook sí puede decirse que es más acertada: sin duda es el canal más coherente para Gabilondo (la media de edad del usuario de Facebook en España es de casi 40 años) donde tanto el candidato como su audiencia se encuentran más cómodos. El contenido parece el lógico para este canal y los datos de engagement sí que acompañan al candidato del PSOE en esta red.

Otro aspecto positivo a destacar es la retransmisión de la mayoría de eventos del candidato en YouTube Live y su posterior almacenamiento en la biblioteca. De hecho la producción audiovisual es algo muy a favor, como denotan en IGTV.

En resumen, volvemos a encontrarnos uno de los mismos problemas que en los canales digitales que utiliza Ayuso: ausencia total de innovación en canales y formatos; y una concepción errónea de las redes sociales como un altavoz unidireccional. Toda esta estrategia deja clara una desconexión (¿intencionada?) con el electorado más joven. La pregunta sería: si tratasen de abarcarlo con una estrategia disruptiva, ¿perderían audiencia en las franjas de edad más avanzada?

Jorge Ballester, Social Media Strategist de Very Optimo, consultora digital de Padre Group. 

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