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Francisco Torreblanca

Apple y el anuncio que lo cambió todo

Año 1984. Un mundo donde una marca de ordenadores, IBM, reinaba en el mercado. 40 años después, estoy escribiendo desde un Mac. Un producto y una marca que han llegado a trascender de tal manera que no imaginamos el mundo sin ellos.

Para cambiar la historia, deben darse algunas situaciones concretas. Los astros se alinean cuando un producto singular, rompedor en todos los sentidos y de una marca ambiciosa saben aprovechar un momento de la verdad.

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Imagina. 22 de enero de 1984. Tampa Stadium, en Florida (USA). Se enfrentaban el campeón de la NFC, los Washington Redskins, y el campeón de la AFC, Los Angeles Raiders, quienes fueron campeones de un partido que es icónico cada año: la Super Bowl.

En un evento tan magnífico como este, una marca irrumpió contra natura para proponer su candidatura al reinado tecnológico en adelante: Apple. La Super Bowl es un Rey Midas de la publicidad y la gran audiencia y expectación que es capaz de provocar este partido propiciaron un suceso antológico.

Para algunos, la pieza publicitaria de Apple durante la Super Bowl de 1984 sigue siendo el mejor anuncio de la historia. La compañía de Steve Jobs estrenaba un disruptivo spot para presentar el Macintosh al mundo. Significó un gran homenaje a George Orwell y su obra, condensado en una pieza histórica de la publicidad creada por la agencia de Lee Clow, Chiat Day.

Desde entonces, la Super Bowl es el espacio perfecto para que una marca logre sorprender al público. La notoriedad del momento es altísima y hemos podido ver otras grandes producciones que han marcado hitos (quizás no al nivel de Apple). «Pepsi & Pepsi Diet» (1992), «Whassup? » (Budweiser, 1999), «Crazy legs» (Levi´s, 2002), «The man your man could smell like» (Old Spice, 2010), «The force», de Volkswagen (2011), «Make it with Keanu Reeves», (Squarespace, 2018 o «Change up the usual», (Stella Artois, 2019) son algunos buenos ejemplos.

Como profesional del mundo del marketing, pero también desde mi lado economista, me fascina ver el espectacular contraste entre oferta y demanda que dispara el precio por anuncio. Cada segundo vale, literalmente, oro. Sin duda, es la gran oportunidad de las grandes marcas para impactar de manera contundente en apenas un instante.

Así lo hizo Apple, cambiando el rumbo de los acontecimientos, mostrándose rebelde, radical y generando un cambio que, en marketing, es estratégicamente perfecto: lograr que la audiencia dejara de pensar en que necesitaba un concepto de ordenador para que empezara a desear tener otro muy diferente. Un todo o nada que salió perfecto.

Hay marcas que impactan en la sociedad de tal forma que quedan para siempre en la memoria colectiva. Como Apple, que haciendo un guiño a la obra de Orwell, lo cambió todo. O como el otro Gran Hermano, que invirtió el paradigma de la televisión introduciendo la realidad más emocional que nadie hubiera podido imaginar con un concepto que vino para quedarse llamado «reality». Más de 20 años después, la idea original sigue mutando y ofreciendo numerosas variantes que siguen enganchando a millones y millones de personas.

Piensa por un momento: ¿Qué marca crees que ha cambiado las reglas del juego en algún momento de nuestra historia?

 

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