líderes en noticias de marketing, publicidad y marcas

Ruth Santana Zarzo Directora creativa de Equmedia

La arruga es bella, la cana es bella... ¿Really, George? ¿De verdad nos gusta?

belleza real adolfo domínguez campaña

Imagen de la campaña «Sé más viejo» de Adolfo Domínguez

En estos tiempos en los que las mujeres, cada día más empoderadas, nos hemos visto en el espejo, y hemos aceptado nuestra realidad física, nace un paradigma sobre la tendencia «body positive» y la belleza «real», es decir, la natural.

Marcas del sector de la belleza, como Pantene, abanderan #Elpoderdelascanas y en su campaña aparecen modelos no tan jóvenes como la bellísima Ángela Molina con su melena blanca.

En moda, Adolfo Domínguez se apropia del territorio senior y, a la vez que nos recuerda su archiconocido eslogan «la arruga es bella», reivindica la durabilidad de la ropa en su campaña «Sé más viejo», protagonizada por magníficos modelos de avanzada edad.

El cuerpo real, con sus kilos de más o kilos de menos, imperfecciones, pecas, cicatrices, que antes nos acomplejaban, son los protagonistas de las campañas de Dove, Nike, H&M, Victoria’s Secret, Desigual, y un larguísimo etcétera que nos lleve a que no nos extrañe ver modelos curvys, con vitíligo, albinos, de todas las etnias y todas las edades.

Campañas pro belleza real frente al mayor uso de filtros de los usuarios

Y la paradoja de todo esto la encontramos en las redes sociales, en las que ahora, más que nunca, cuando deberíamos ser abanderad@s de nuestra auténtica imagen, los filtros «beauty» de Instagram y TikTok camuflan todas nuestras imperfecciones. El Facetune se ha convertido en nuestra herramienta de cabecera para retocar, al más puro estilo Kardashian, todo lo que no nos gusta de nuestras fotos.

Entonces ¿en qué quedamos? ¿La arruga es bella, o no tan bella? A lo mejor es bella en la cara de los demás, pero no queremos vernos así a nosostr@s mismos. Y, si eso es así, ¿qué sentido tienen las campañas actuales de belleza real? ¿Son una moda? ¿Han venido para quedarse? ¿O volveremos a retocar las imágenes a golpe de Photoshop, hasta que no quede en las fotos de nuestras campañas un poro, un michelín o una arruga?

Ojalá esta democratización de los cánones de belleza dure lo suficiente para que aprendamos a descubrir la magia que hay en lo perfectamente imperfecto.

Ruth Santana Zarzo, directora creativa de Equmedia

Analizamos la campaña en redes sociales de Pablo IglesiasAnteriorSigueinteLas skills más demandadas en la alta dirección: Nuevas reglas del juego

Contenido patrocinado