Marc Vidal Business consultant

Bienvenido al futuro. Ya estás en casa - Marc Vidal

marcEl futuro llegó. Y no lo hizo de improviso. Avisó. Durante años y hasta el último instante nos advirtió de su llegada. La enorme transformación socioeconómica que vivimos tiene que ver con que los puntos de conexión entre sociedad y tecnología se han visto afectados de manera irreversible. Si pensamos cómo era nuestro mundo hace diez minutos y cómo es ahora nos daremos cuenta de que no tienen nada que ver. Las empresas más poderosas del planeta apenas eran un ‘powerpoint’ hace una década. El empequeñecimiento del mundo acelera y ha llegado a un punto en el que nadie está lejos de nada.

Lo más significativo es que se asiste a todo ello sin demasiado entusiasmo. En la mayoría de los casos porque tan siquiera nos damos cuenta. Es el mismo efecto que te produce ver a tus hijos crecer. Si los ves a diario no lo percibes pero están creciendo y rápido. De tanto convivir con la ‘Cuarta Revolución Industrial’ la estamos normalizando. Algo que aparentemente puede parecer positivo no lo es tanto cuando entramos en detalle, pues descubriremos que la entrada de honor a este momento inédito es exclusivo para los que tienen medios para disfrutarlo.

Por desgracia, la incorporación social a este instante de la historia que hemos llamado ‘crisis’, pero que los historiadores del futuro llamarán ‘revolución’, depende demasiado de quienes deben estructurar estrategias que permitan enriquecerse y nutrir a nuestra sociedad de los avances que supone. Va por barrios. Hay países que lo entendieron y otros que se desentendieron, hay personas que trabajan cada día en construir a partir de las nuevas bases de la Nueva Economía y quienes persisten en lo de siempre.

Desde la economía a la educación, pasando por la tecnología o el empleo, vamos asistiendo a un nuevo escenario de relaciones como colectivo. La pertenencia a un grupo, la identidad del mismo, la gestión colaborativa, el valor difuso de la propiedad, lo virtual, el conocimiento como producto, los servicios agregados, la digitalización de la existencia, el recuerdo colectivo o cualquier nuevo patrón que vincule lo digital y lo humano se ha sublimado como nunca antes.

Es lógico que se estén molestando los del sillón hereditario y hagan lo posible para retrasar lo inevitable. Tanta revolución no gusta a quienes pueden ver remover sus cimientos. Pero es imparable. Todo está en constante transformación y cada vez es más profunda y más rápida,como cuando dejamos caer algo desde una altura considerable. Toma aceleración hasta que la caída es a velocidad constante. Nuestro mundo aún está lejos de alcanzar ese punto de crucero, de momento, sólo acelera y lo hace ya dentro del futuro.

Vivimos tiempos en los que todo cuanto conocemos está bajo una mutación rápida e inédita. Nada será igual. Pensar en términos de pasado es retrasar el desenlace. Ni pensiones, ni propiedades, ni modelos de protección social, ni el acceso al trabajo, a la información, al debate, o lo que sea, será en apenas diez años como ahora creemos. Todo será sustituido por algo. De todos depende que esos cambios inevitables se aprovechen para mejor.

Pero el futuro llegó aunque solo nos permita ver el primer capítulo de lo que significa. Conectar objetos será la segunda parte y luego vendrá una propiedad exponencial y de consecuencias imposibles de imaginar: una red que piense por sí sola y que vincule cosas, datos y opiniones. El futuro está aquí, piensa en tu entorno inmediato. Coches que ya van solos, impresión 3D que elimina los procesos industriales, plataformas sociales que se han llevado por delante modelos de negocio asentados, bancos que pierden cuota de mercado por culpa de Apps, predicción inteligente del comportamiento humano o inteligencia artificial establecida en las decisiones de negocio.

No tenemos planos para manejar este futuro, sólo disponemos del aviso de su llegada. Podemos recibirlo con entusiasmo y crítica hacia los que retrasan la opción de tomar ventaja, o podemos hacer como si no fuera con nosotros. Si eres de estos últimos no vuelvas por aquí, te vas a aburrir. Si eres de los primeros estas en casa.

Vía: Ecoonomia.com

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