Lorena Sanabrias Responsable de eventos y publicidad

Cómo identificar a tu cluster perfecto

Vas paseando tranquilamente por la calle y, sin saber por qué, un anuncio colocado en una marquesina de una para de autobús te llama la atención y te paras. En realidad el producto no es nada del otro mundo, de hecho, si no fuera por la creatividad del anuncio, el eslogan y los colores, quizás ni hubieras reparado en él.

Es en ese momento en el que empiezas a pensar en los creativos que hay detrás, en la estrategia de marketing que llevan planificando meses para conseguir que gente como tú que no necesita ese producto se quede mirando la marquesina durante más de 3 segundos y además, consigas recordarla. Puede que busques la campaña, investigues sobre el producto para ver si te ofrece otros incentivos  o incluso que lo acabes comprando. ¿Nunca os ha pasado algo similar? A mí me parece casi 'mágico'.

Desde el punto de vista externo realizar una campaña de marketing a veces puede parecer algo sencillo, total solo necesitas un producto y un target al que dirigirte. ¿Qué es lo que puede fallar si tienes estos dos factores? La realidad es que muchísimas: Puede que la audiencia a la que te estés dirigiendo y en la que confiabas no sea la adecuada o puede que tu oferta no sea relevante para dicho público. Si tu campaña no funciona, es que algo está fallando y, lo más probable es que no te estés dirigiendo a la audiencia que de verdad te interesa.

El fin de semana pasado en el máster  Executive Program in Digital Marketing, que imparte The Valley Digital Business School, hicimos mucho hincapié en este apartado, dado que es fundamental para hacer que tu estrategia de marketing funcione. Es reconfortante poder poner en práctica lo que los distintos profesionales en activo -que forman el claustro de profesores de este máster- te enseñan primero de manera teórica. Y así lo hicimos, a partir de una empresa ecommerce, nuestra función era descubrir el buyer persona que se adaptaba a la empresa elegida y de ahí deducir los diferentes clusters que se adecuaran a tu buyer persona en cuestión y que, o bien se correspondían con clientes ya fieles a tu marca a las que hacer ofertas nuevas que encajasen con sus necesidades o intereses, o podrían convertirse en potenciales clientes.

De esta manera íbamos segmentando nuestra audiencia: A partir de un cluster en concreto, deducíamos diferentes necesidades que pudiera tener este grupo y de igual manera, elegíamos una necesidad concreta para formular ofertas personalizadas. Todo este ejercicio debe ser evaluado por herramientas de medición como Facebook Ads, Brand 24 o Keyword planner entre otras para comprobar que tu oferta final es lo suficientemente relevante para tu audiencia seleccionada y si ésta es lo suficientemente amplia.

Ahora que estoy mucho más metida en el mundo del marketing y la publicidad, me doy cuenta de lo apasionante que es y de la cantidad de talento que existe y que vive dentro de los profesionales del sector. Estamos rodeados de mentes privilegiadas.

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