Común sentido sin: lo más de lo más

Os invito a que entre todos confeccionemos un recopilatorio sobre lo más de lo más de las prácticas de comunicación comercial. Sí, hombre, ya sabes a cuáles me refiero, pero por si acaso te pongo algunos ejemplos que te agradeceré completes con nuevos apartados o nuevas perlas dentro de los que te presento. Y no importa quien seas: comunicador, comunicante o comunicado.
Me comprometo a sumar todas las aportaciones en un nuevo artículo “concluyente”.
Gracias anticipadas.

Lo más en Telemarketing
Se trata de llamar a cualquier hora del día (¿por qué no también de la noche?), en especial durante horarios de almuerzos, siestas y cenas. Es una fórmula infalible para que se acuerden con fervor de nuestra marca.
Además, si lo que queremos es ofrecer una imagen de proximidad y servicio es imprescindible que el operador u operadora utilice un idioma distinto, incluso exótico. Naturalmente, este representante de nuestra marca tendrá instrucciones precisas: no calle, no escuche, no deje hablar.
Importantísimo que el teleoperador/a memorice la oferta y la recite de un tirón, rezando para que al interlocutor no se le ocurra preguntar algo que seguro no tendrá respuesta.

Lo más en Internet
Hay que utilizar anuncios tipo pop-up para impedir al internauta seguir con su navegación. Seguro que agradecerá el entretenimiento. Además, ya puestos, es fundamental poner en el anuncio una X de “cerrar pantalla” que al pulsar hace justo lo contrario y envía al internauta directamente a nuestra página web, aumentando así su diversión.
Y puestos a cazar internautas, nada mejor que una web sin escapatoria, de aquellas que impiden el retroceso o la salida hasta que no queda otro remedio que cerrar el explorador. Eso encanta a la gente.
No debemos olvidarnos de los banners, pues son tan económicos que podemos contratarlos a kilos, aunque resulten totalmente invisibles e ineficaces.
Por otra parte, en la estrategia publicitaria hay que contemplar los enlaces patrocinados, que son un muy buen negocio, aunque sólo para Google.
Finalmente, como esto de Internet es tan complicado, lo mejor es encomendar a San Informático de la Empresa la presencia de nuestra marca en la red. Él y sus máquinas son capaces de todo y sin coste añadido a la nómina mileurista.

Lo más en Spots TV
La principal corriente actual sustituye la eficiencia y los objetivos corporativos o comerciales por un cuerpazo, unos sugerentes primeros planos o cualquier tontería creativa de hecho, imagen o palabra.
Otra corriente (esta lleva años implantada) es filmar en escenarios lejanos, porque contra más lejos muchísimo mejor para todo el equipo que se desplaza y disfruta de tan maravillosas localizaciones.
Unas tarifas publicitarias a la baja por el aumento de la competencia ha universalizado el medio televisivo como soporte publicitario, así que hay que colar nuestro spot entre los otros quince que se proyectarán durante el corte. Notaremos de forma instantánea que las ventas de nuestro producto se disparan. Segurísimo. Qué sí, que sí. ¡Que salimos en la tele!
Para lograr visibilidad, notoriedad y sobre todo el aprecio del televidente, nuestro spot aparecerá siempre en un momento cumbre de la película, cortándola en seco. Es súper impactante. Y de listos.
Puestos a gastar pasta en televisión, hagámoslo haciendo algo chulo, no vaya a ser que nos gastemos el presupuesto en algo que venda.
La crisis obliga, por eso algunos repiten los mismos anuncios del año pasado. Eso está bien, porque además reconvierte en nuevo un producto que ya llevamos un año viendo en los lineales o utilizando en casa (en el mejor de los casos).

Lo más en Promociones
Seamos inteligentes y anunciemos en el packaging un 25% más de producto aunque el precio también sea un 25% más caro. Nadie se dará cuenta.
Por fin lo sabemos: hay que hablar clarito y utilizar siempre la palabra mágica “gratis” y no “pukinuki”. Gracias a un anuncio actual ahora sabemos que la gente no reacciona ante esta última y en cambio se vuelve loca cuando escucha o lee la primera. Es impresionante.
Para vender más hay que innovar y ser muy creativo, por eso apostamos por sustituir el tan manido 2x1 por el 200x100.
No hay que olvidar nunca que diseñar envases más grandes para que parezca que hay más producto (manteniendo el precio de siempre, claro) es muy efectivo para la reputación de una marca.
Lance al mercado un falso nuevo producto cada mes que supere en virtudes milagrosas al que presentó hace cuatro días. El consumidor lo comprará entusiasmado porque, por fin, ha nacido "el producto", aquel que impedirá que llegue a viejo pareciendo un viejo, o sanará las dolencias provocadas por los excesos sin más esfuerzo ni cuidado que abrir la nevera.
Crear nuevos productos es tan fácil como cambiar el nombre, el envase o un insignificante ingrediente. Una tentación al alcance de todos. Bueno, al menos visto lo visto eso parece. Otra estrategia de súper listos.
Recuerde que en el mundo de la promoción todo vale, incluso eso, un vale descuento que no descuenta sino que aumenta la factura.

Lo más en Servicio al Cliente
Mantenga una política de barreras tipo “no sabe / no contesta, ahora no está o tomo nota” para conseguir que el cliente desfallezca en su empeño de aclarar algo.
Ni caso de las quejas, los clientes y usuarios son personas insatisfechas y pesadas por naturaleza. No hay quien las aguante.
El ordenador siempre tiene la razón, ni el cliente ni el sentido común de quien le atiende. Por eso, ante la duda, lo que diga la pantalla, que lo sabe todo.
La informática es el mejor invento del hombre desde el fuego (¡ni la rueda!), pues siempre es la mejor excusa y además justifica lo injustificable.
Analicemos nuevas líneas de negocio posibles. Una que da muy buen rendimiento es cobrar comisiones por todo. Si hay suerte, la víctima no reclama y todo eso que ganamos. Para aprender más sobre esta ciencia podemos dirigirnos a cualquier prestigiosa y seria entidad bancaria. Uhmmm, también algunas empresas o instituciones públicas… a través de sus números de atención al cliente… ¡de pago!
Siempre tenemos que insistir en un mensaje: “te queremos”. Ya se sabe que la gente esta necesitada de amor, así que igual alguien nos acaba creyendo y, entonces, “zaska”, ya es nuestro.
Eso sí, no nos descuidemos, no vaya a ser que nos engatuse el puñetero cliente. Una cosa es decirle que lo queremos y otra muy distinta es tratarlo con amor. Por eso, antes de que entre en la oficina mejor que se identifique, pase por el arco de seguridad y, después, espere a que acabemos de hablar por teléfono con la parienta.
El otro gran mensaje clave del éxito: la única cosa segura es que la culpa nunca es nuestra. De hecho, lo más lógico es que sea culpa del cliente.

Lo más en Marketing Directo
Somos tan ecológicos y responsables que lo comunicamos constantemente sobre papel (¡ecológico! Procedente de plantaciones intensivas de eucalipto que impiden el crecimiento de cualquier otra especie).
Hay que ser implacables: el potencial cliente debe saber que lo queremos como cliente, aunque sea por la fuerza. Y punto.
El lenguaje a utilizar siempre será directo y claro, tanto que no serán necesarias más de cinco o seis llamadas aclaratorias en un tamaño de letra 6 o menor. Es lo mejor para aclarar que no hay nada que aclarar y sí mucho que comprar bajo las condiciones que a nosotros más nos convenga vender.
Los giros literarios son altamente apreciados y valorados por el lector, por eso nos debemos esforzar en decir sin decir aquello que no se puede decir pero que hay que decir.
Cada día son más los potenciales clientes que esperan que les toque un gran premio en un sorteo en el que desconocían participar. Se ponen contentísimos por su buena suerte.
Para que hasta el más tonto se dé cuenta de lo serios que somos, el diseñador de turno debe imitar logotipos, formularios, textos, tipografías e imágenes que den credibilidad al engaño legal.

lluislleida

http://www.lluislleida.com
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