Convergencia, también en los servicios de comunicación y publicidad online

Un conocido presentador de televisión le preguntaba hace unos días a un experto en nuevas tecnologías si Internet terminará fagocitando a la televisión y éste –pese a no ser gallego- le respondía con varias preguntas retóricas: Si vemos un partido fútbol por streaming en un PC, ¿es Internet o es Televisión? ¿Y si conectamos el ordenador a la TV para hacerlo? ¿Y si vemos una serie desde una consola o un tablet? Qué más da cómo se denomine el medio, seguirá siendo un lugar de encuentro entre personas, donde tendrán cabida los contenidos profesionales, los creados por los usuarios y también, cómo no, la publicidad: profesional o amateur. 
A la convergencia de medios y de contenidos se suma la convergencia de servicios. En el mundo de la comunicación offline, los servicios están más parcelados y existen agencias creativas, de medios, de relaciones públicas, de investigación de mercados, de patrocinios, etc… En los últimos años hemos ido viendo que estos eslabones han intentado acaparar cada vez más cuota en la cadena de valor, aprovechando su relación con el anunciante para facturarle más servicios. Quien tiene un cliente tiene un tesoro. El gran consolidador ha sido el pez gordo del sector: la agencia de medios. 
Pues bien, en el mundo online la expansión horizontal se ha elevado al infinito y no hay agencia que hoy no ofrezca servicios de Social Media. Pero en plena burbuja del "buen rollito", algunos ya se han dado cuenta de que ofrecer consultoría y alimentación del contenido en las distintas plataformas gratuitas 2.0 no es tan rentable. Sobre todo cuando convergen dos factores: la necesidad permanente de actualización –que sólo funciona multiplicando el número de horas/ hombre- y el bajo precio de los servicios, derivado del exceso de oferta. 
Tampoco los nuevos medios permiten a cualquiera llegar a grandes audiencias. Aunque haya excepciones que lo hayan logrado, más que nada porque llegaron primero. (A ver qué tal le va al segundo que se ponga a vender corbatas en Tuenti…) El exceso de ruido que se está generando en la web 2.0 dificulta el acceso al target y a algunos no les está quedando más remedio que comprar espacio publicitario en las redes sociales para cumplir los objetivos de audiencia que prometieron cuando desarrollaron ese juego o esa aplicación tan creativa que iba a arrasar. 
Otros simplemente se han subido a la ola y han aprovechado el desconocimiento del mundo online de muchos anunciantes para arañar más presupuesto, intentando hincar el diente en la partida más gruesa: la compra de medios. Y en esta convergencia de servicios online vemos cada vez más agencias creativas, de relaciones públicas y de social media, etc... comprando espacio publicitario. ¿Ha empezado el pez chico a comerse al grande?

María Feijoo

http://blog.antevenio.com
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