Gorka Zumeta Periodista, consultor y formador en comunicación

Cuando Europa apuesta por la DAB, España recula con la bandera de la FM - Gorka Zumeta

Da la impresión de que los actores españoles en el escenario de la radio en los albores del siglo XXI, a punto de inaugurar su tercera década, han optado por enrocarse en el pasado, apostando por tecnologías caras y poco eficientes, y negándose a mirar hacia adelante, al menos, con la misma actitud constructiva que impera en el resto de Europa, donde las coberturas de radio digital terrestre, en DAB, y en su evolución, el DAB+ superan en muchos países el 90 por ciento.

Esto es, desde luego, lo que se desprende de la puesta en marcha del Foro de la Radio Híbrida que se presentó este pasado lunes en el Ministerio de Energía, Turismo y para la Agenda Digital", en Madrid. Una institución que nace, a imagen y semejanza, del Foro de la Radio Digital, en el que tuve la suerte de participar, en representación de la Cadena SER, y que no sirvió para casi nada. Me da la impresión de que, estableciendo el paralelismo con la vida política patria, este nuevo Foro nace viciado por su referente, al igual que lo hacen las Comisiones del Congreso, cuyos resultados finales quedan a menudo en entredicho, por su escasa y muy mejorable eficacia.

Vaya por delante que quien suscribe impulsará y apoyará siempre toda iniciativa que persiga la defensa de un futuro prometedor de la radio. Pero apostar por la radio híbrida, basada en la pervivencia de la Frecuencia Modulada (FM), en combinación con la radio online, me parece un considerable atraso, un atajo cortoplacista que no conduce a nada provechoso, y que sume a España, otra vez, en el retraso tecnológico con respecto a Europa.

Es cierto, como escuché hace algunos meses, a un responsable de una cadena comercial española, que la FM sigue “dando de comer a las empresas radiodifusoras” y que, experimentos, con el dinero, los justos. Sobre todo -y tienen razón- con el dineral que se han dejado en la DAB con nulo retorno. Por eso, volver a hablar de la DAB, cuando la FM sigue tan ¿robusta?, les altera el carácter. Isaac Moreno, exdirector técnico de Cope, y actual consejero técnico de la misma cadena, reconocía en 2015, en unas Jornadas organizadas por Aragón Radio, que “es previsible que en los próximos años el mercado de la radio española siga ubicado en la FM”. No seré yo quien le lleve la contraria, la FM sigue siendo la base de la radio, no solo en España, sino en el mundo entero, a excepción, ya, de Noruega, donde se apagará definitivamente este 13 de diciembre de este 2017.

En ese mismo foro, Moreno reconoció también que “con la Radio DAB no hemos tenido suerte, pero entendemos que puede despuntar en algún momento". Hace dos años, casi tres, de estas palabras, la DAB se ha desarrollado enormemente en Europa, y más allá, pero España, en este tema, sigue sumida en la indefinición y el abandono. La UER, a la que pertenecen RNE, la SER y la Cope, está promoviendo una actividad inusitada en la implementación de la nueva tecnología digital terrestre, y nuestro país está ausente de todos los foros, y sobre todo de las estadísticas.

España fue pionera en la puesta en marcha de la DAB, allá por finales de los 90 y principios de los 2.000, pero aquello resultó un enorme patinazo (y hasta ridículo), porque nuestro país no podía caminar solo, debía ir de la mano del resto de países de su entorno más próximo (Europa) y ellos, entonces, no estaban por la labor. El mercado, también el de la fabricación de receptores, no estaba preparado todavía para el salto. Ahora, el escenario es el justamente el contrario. Europa está apostando, sin ninguna duda, por el DAB+, y España ahora, no sé si todavía enrabietada cual pataleta infantil por la desatención sufrida en aquellos años pioneros, les mira de reojo y, encima va y apuesta por la radio híbrida basada en la FM.

5 puntos vergonzantes

1) Ni la Administración ni ningún agente ha cumplido ninguno de los preceptos recogidos en el Real Decreto 802/2011, de 10 de junio, por el que se modifica el Plan Técnico Nacional de la Radiodifusión Sonora Digital Terrestre, aprobado por el Real Decreto 1287/1999, de 23 de julio y, muy en especial, los relativos a la migración a DAB+, al aumento de cobertura y a la revisión de los porcentajes de cobertura.

2) Tampoco se han ejecutado ninguna de las medidas previstas en el plan de digitalización del servicio de radiodifusión sonora terrestre por Acuerdo de Consejo de Ministros de 10 de junio de 2011.

3) La transición de FM a DAB+ no se ha incluido en la Agenda Digital española, ni hay ningún plan político de ruta para la migración de la radiodifusión sonora analógica al DAB+.

4) No se han lanzado nuevas emisoras distintas de las analógicas en DAB, ni servicios asociados adicionales tan simples como el Slideshow, como motor de cambio para el consumidor.

5) No ha habido ninguna campaña de promoción dirigida al consumidor desde 2000.

RNE realizó la primera prueba en España de radio DAB en 1996. Y siempre ha sido la radio pública el auténtico motor renovador de la radio en España. Las cadenas privadas le seguían. Todas hicieron sus pinitos, no sólo en DAB (la SER, la Cope…), sino en otras tecnologías, como el DRM (la digitalización de la Onda Media, la única solución para garantizar la supervivencia de esta banda de frecuencias). En la Asamblea de directores de la Cadena SER celebrada en Cádiz en el año 2009, el entonces consejero delegado, Augusto Delkáder, se afanaba en defenderlo: “debemos saber utilizarlo y poner en valor”, no en vano la SER es la cadena con mayor número de postes de Onda Media. Se esperaba, como cuenta Juan de Dios Rodríguez en su blog, que ese avance se consolidara y que la industria pusiera precios asequibles a los receptores. Han transcurrido ocho largos años y aquí nadie habla del DRM (también porque la realidad a nivel mundial ha sido muy distinta a la del DAB/DAB+). Lo realmente triste es que se confíe en la FM ad aeternum como mecanismo primario de distribución analógico y sin ningún tipo de evolución posible en nuestro país.

Tantos esfuerzos, tanta investigación, tanta inversión, para que tengamos que apostar finalmente por una tecnología del siglo pasado que, nos guste o no, está muy superada desde el punto de vista tecnológico, y que desaparecerá algún día; aunque para los radiodifusores españoles represente, está claro, su zona de confort. No hay más que mirar hacia lo que está ocurriendo en Europa para darse cuenta de cómo está evolucionando el mercado de la digitalización terrestre y en esto los británicos nos han dado una buena lección.

La DAB se propulsó casi simultáneamente en España y Gran Bretaña. En la isla prosperó y en nuestro país resultó un sonoro fracaso. Los modelos eran diferentes. Allí se ofrecieron las frecuencias en DAB a una empresa privada para que las comercializara (Digital One). Y lo hizo. Nacieron nuevas y atractivas ofertas en radio, sobre todo en musical, que movilizaron a los oyentes de radio hasta que se hicieron con un receptor de DAB. En España nadie quiso diferenciar la programación, excepto, creo recordar, un tímido intento de Cope, de escasa entidad. El problema de Gran Bretaña, hoy, es otro, y tiene que ver con la migración del DAB al DAB+. Su parque de receptores de DAB, ya muy extenso, es incompatible con la DAB+.A su favor cuenta con que el grueso de la inversión total, que es la del despliegue del servicio hasta superar el 97 por ciento de cobertura, ya lo ha acometido hace un par de años. En cuanto a la renovación del parque, los precios de los receptores ya no son, por fortuna, los de hace veinte años.

En los foros internacionales hay que oír y seguir a los diferentes actores del mundo de la industria radiofónica. Así, Gert Zimmer, de RTL Radio Alemania, en unas Jornadas celebradas en octubre de este año en Munich, dijo en voz alta lo que otros no se atreven a afirmar con tanta contundencia: "Apagar el FM significa la amenaza a nuestra existencia". ¡Claro! Las empresas radiofónicas viven de la FM, y complementan ingresos con la radio online. De ahí que, para los radiodifusores, como se oyó el lunes en la presentación del Foro, la radio online es "un complemento" de la radio difundida por aire. Para los radiodifusores, la radio tiene por delante otros desafíos, como la fragmentación del mercado a través de los servicios de transmisión online y de Youtube; especialmente el grupo objetivo joven, que es muy afín a Internet. Pero la FM, ¡que no me la toquen!

Las estrategias en Europa, donde la Comisión Europea se lava las manos en la implantación de la radio digital terrestre en norma DAB (no hizo lo mismo con la televisión, atendiendo a la presión de los lobbies de las empresas de telecomunicaciones que necesitaban disponer de nuevo espectro para seguir vendiendo móviles), son diversas. En algunos países, como Francia, se ha cerrado la red de postes de Onda Media, y sus recursos se han destinado al desarrollo de la DAB.

Pero todos los actores son conscientes de que no se puede hacer una ‘guerra religiosa’ por este asunto. El futuro de la radio es digital, es una cuestión de existencia y no de fe. Hay varios criterios ya establecidos en los planes de los países que ya han desplegado DAB+, para poder proceder al apagado de la FM con garantías, si es que antes no concurren otras medidas legales que tome la Comisión Europea (el famoso 'artículo 33'), y que hasta ahora se niega a asumir. La radio no importa tanto, está claro.

La constitución del Foro de la Radio Híbrida en España está respaldada por la AERC (Asociación Española de Radios Comerciales), presidida, de manera rotatoria, por Rafael Pérez del Puerto, de la Cope, la cadena que más se ha destacado en defensa de la radio híbrida, y el director de la radio pública española, RNE, Alfonso Nasarre, cuya carrera profesional comenzó en 1985, precisamente, en los Servicios Informativos de la Cope; a la que regresó, después de años en la Administración, en 2004, como Dircom.

La petición, además, llega en un momento en que los fabricantes de smartphones están optando por desinstalar el chip de la FM de sus terminales, tal vez atendiendo a las presiones, una vez más, de las empresas de telecomunicaciones (sus principales clientes) que prefieren seguir aumentando sus cuentas de resultados con el consumo de datos de sus tarifas. La radio híbrida solo funciona si la App dispone de las dos fuentes de acceso a la señal de radio, la de aire y la online. Solo se puede discriminar una y otra si se dispone de ambas señales. Pero la radio híbrida, una magnífica opción para la escucha en movilidad, también se puede activar partiendo de la señal en DAB/DAB+. De esto, es lo que se está pensando en toda Europa, porque las grandes ventajas reales se obtendrán de los metadatos asociados a la emisión por DAB+, e imposible de enviar por FM.

Es cierto que los fabricantes no están por la labor de activar el chip de la FM en sus smartphones, pero igual actuarían en el caso de la DAB, porque la recepción de radio lineal gratuita mediante broadcast les resta un gran consumo de datos, y les reduce las facturas. De momento, solo hay un modelo de LG que incorpora  tecnología DAB/DAB+. Por eso son necesarios gobiernos como México o EE.UU. que están exigiendo en algunos casos la activación de la radio por aire en los terminales digitales, aunque allí sea la FM porque el HD Radio (formato de radio digital por el que apostaron) carece de cobertura universal. Al parecer, los recientes huracanes Harvey, Irma y María han puesto de manifiesto las carencias de algunos smartphones, incapaces de sintonizar la FM, en caso flagrante de catástrofe natural.

 

La FM, la zona de confort

Están en su derecho. Las empresas radiodifusoras defienden sus intereses, igual que ocurrió en el seno del Foro de la Radio Digital cuando los nuevos radiodifusores, aspirantes a una frecuencia en DAB, pretendían competir de igual a igual, con quienes llevaban toda la vida curtiéndose en la pelea diaria. Era una pelea desigual, e injusta.

La FM es lo que les da de comer, no hay duda. El EGM lo certifica cada tres meses. Y con esto, bromas pocas. ¿Cerrar la OM, apagar la FM? Pero, ¿qué me dices? Un poste es un poste. Allí estaban, en el ministerio, la plana mayor de los responsables de la radio en España. Sentados, en la mesa, Rafael Pérez del Puerto (Cope) y Alfonso Nasarre (RNE), pero abajo, muy atentos, Vicente Jiménez (SER), Ramón Osorio (Onda Cero) y Blas Herrero (Grupo Kiss), entre otros. Todos ellos encantados de ofrecer una tecnología que apunta a la modernidad, pero que no amenaza su statu quo, sino el de las teleoperadoras, principales clientes de los fabricantes de terminales, que lo único que quieren es que aumente el consumo de datos.

¿La DAB? ¿La DAB+? ¿Eso qué es? Y el secretario de estado, José María Lasalle, cerrando el acto, en el que no hubo preguntas, dándoles la enhorabuena por haber sabido “conjugar lo mejor de dos mundos, el analógico (FM) y el digital (online)”. Se perdió una magnífica ocasión para conocer, de primera mano, la posición de España, como país, en el proceso de digitalización terrestre que ha emprendido Europa con decisión. La radio híbrida podría haberse ‘vendido’ como el puente hacia la nueva radio digital DAB que el futuro nos traerá algún día. Pero prefirieron mirar hacia otro lado, y encumbrar su zona de confort -la FM- para tratar de ¿blindarla?

Y mientras, más de 15 millones de españoles siguen sin escuchar la radio, y no es por la FM, la OM, la TDT o la DAB. Es por el contenido, que no les atrae. La tecnología de difusión de la señal no tiene nada que ver.

¿Con qué cara nos mirarán ahora desde Europa, cuando ellos han apostado con decisión por la DAB? La noticia de la constitución en España del Foro de la Radio Híbrida, basado en la continuidad y la defensa de la FM, sin una referencia convincente -o mirada hacia el futuro- hacia la tecnología digital, nos aleja del puesto que España debería representar en ese foro europeo por derecho.

Lo curioso es que el acto de constitución de este Foro de la Radio Híbrida estuvo presidido por el Secretario de Estado de Telecomunicaciones y para la Agenda Digital, José María Lasalle, y que yo sepa la FM tiene poco de digital… Mientras tanto, Europa nos aguarda, porque nuestra respuesta sigue siendo el silencio...

Vía: Gorka Zumeta

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