Daniel Marote Co-Fundador y Socio Director de Hydra Digital

¿Cuánto vale la privacidad de los usuarios?

Tras los numerosos escándalos y los fallos de seguridad del último año, esta es la pregunta del millón. ¿Están nuestros datos a salvo? ¿Ha dejado la privacidad de ser algo real? ¿Qué derecho tenemos a ser celosos de nuestra intimidad? Cada día más y más usuarios tienen acceso a internet y cada vez más van dejando un rastro mayor. Un rastro que se traduce en cookies, nombres, apellidos, cuentas bancarias, correos electrónicos, gustos, geolocalización, etc.

El eterno debate sobre los límites de la privacidad y el derecho a la intimidad se ha recrudecido tras el escándalo protagonizado por Facebook y Cambridge Analytica. La empresa británica empleó información confidencial para sus actividades comerciales, violando así los términos de uso de la red social y poniendo a la empresa de Zuckerberg en un serio aprieto que le ha llevado a declarar frente al Congreso de los Estados Unidos.

Sin embargo no es la única empresa que se ha visto expuesta a filtrado de datos o al uso incorrecto de los mismos. PlayStation, Epsilon, Hotmail o Uber son otras de las grandes marcas que dejan sin protección al usuario. Porque al final, es el usuario el que ve expuestos sus datos bancarios, sus aficiones y su intimidad, mientras que las grandes empresas pagan un nimio peaje por ello.

La información personal e intransferible de los usuarios tiene muchísimo valor. No sólo para hackers y cibercriminales que quieren acceder a datos bancarios, sino para empresas que quieren saber los gustos y hábitos de compra de los consumidores. También es información valiosa para aquellos que quieran conocer e influir en los hábitos electorales de los votantes, tal y como se especula que ha sucedido en Rusia y EEUU.

La necesidad de legislar y la nueva ley de protección de datos

Todas estas preocupaciones sobre los datos se han visto reflejadas y han culminado en la nueva ley de protección de datos europea, que se conoce como GDPR (General Data Protection Regulation). Esta nueva norma tiene como objetivo proteger a los ciudadanos, haciéndoles partícipes de manera directa e inequívoca del uso de sus datos. Esto significa que, a partir del 25 de mayo de 2018, no se podrán usar los datos de los usuarios sin su consentimiento explícito, sin importar que la empresa tenga sede fuera de Europa como Google o Facebook.

A partir de ahora las empresas tendrán que decir qué van a hacer con los datos, a quién los está facilitando, con qué fines y quién es la persona responsable de la utilización de los mismos. Esta ley viene con una mejora, que no por ello deja de ser controvertida: las multas. Hasta ahora las multas que han tenido que afrontar las empresas que han malutilizado datos ajenos han sido nimias. Estas multas, ridículas para grandes multinacionales, ha provocado que, en la mayoría de los casos, fuese más rentable utilizar los datos y pagar las multas que no hacerlo. A partir de ahora las multas prometen ser fuertes y ejemplares para que, sucesos como los de Cambridge Analytica, no vuelvan a suceder.

¿Te preocupan tus datos y privacidad? ¿Eres consciente del nivel de información sobre ti que está dando vueltas por Internet? Me encantaría conocer vuestra opinión mis queridos #Userlovers.

Vía: EFE Empresas

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