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Josep Torrent Data & Business Intelligence Analyst en Ogilvy Barcelona

¿Estamos preparados para el desafío de la Web 3.0?

La era de la web 3.0 ha traído consigo una serie de desafíos éticos en, prácticamente, todos los ámbitos. Empezando por términos de Data sobre cómo pueden ser las inteligencias artificiales, pasando por el futuro de los desarrollos en el metaverso y terminando por la publicidad y el marketing. Ninguno de ellos se libra de este aspecto.

Con una sociedad cada vez más dependiente de estas nuevas tecnologías, los profesionales que trabajan en estos campos deben ser conscientes de los desafíos éticos intrínsecos que conllevan todos los proyectos que vienen en los años próximos.

Privacidad y honestidad como fundamento.

En primer lugar, es importante considerar la privacidad de los usuarios. La web 3.0 permite una recopilación de datos aún más precisa y detallada sobre los usuarios, lo que puede ser utilizado para personalizar las campañas publicitarias o personalizar contenido al dedillo. 

Sin embargo, los usuarios deben dar su consentimiento explícito antes de que se recopilen o utilicen sus datos. Además, se debe garantizar que estos datos se almacenen de manera segura y que se respeten las leyes y regulaciones de privacidad existentes, así como evitar un control masivo sobre las sociedades separando estos temas de los gobiernos. 

En segundo lugar, la honestidad en la publicidad debe ser un pilar fundamental en la web 3.0. De la misma manera que esta permite una recopilación de datos más precisa sobre los usuarios, este nivel de detalle permite una mayor manipulación y engaños de cara al usuario por lo que la aplicación de tácticas de este tipo debe estar completamente prohibida. Las campañas realizadas por los sectores tienen que ser veraces y aportar valor al usuario. El objetivo final debe enfocarse en un llamado win-win, para la empresa y para los consumidores.

Impacto positivo como estructura 

En esta misma línea hay que tener en cuenta el impacto que tiene la publicidad en la sociedad. Las nuevas tecnologías, que permiten una difusión masiva de la información, pueden tener efectos colaterales en muchos otros sectores según como se usen. 

Curiosamente, según diversos estudios y desviándome un poco del tema, las famosas fake-news tienen una ratio de difusión mucho mayor que las noticias veraces, es decir: una fake new llega más lejos, más rápido y cala más hondo que una verídica. Esto tiene serias consecuencias en sectores que a simple vista quizás no tienen mucho que ver. Pero en este mundo globalizado, eso ya no es así. 

Hace unos años salió una noticia referente a Barack Obama, que resultó herido en un accidente. La bolsa de valores cayó en picado en las siguientes horas. De la misma manera, Elon Musk empezó a vender sus Tesla a cambio de Bitcoins y su precio se disparó. Cuando dejó de aceptar este tipo de pagos, el precio volvió a desplomarse. Por estos motivos, es importante ser consciente del impacto que podrá tener tanto la desinformación como la manipulación en la siguiente generación web y garantizar que no se promuevan mensajes o comportamientos que falten al respeto o dañen la imagen de ciertos colectivos o sociedades.

Trabajo multidisciplinar como guinda del pastel

Para mí, es esencial que los profesionales de los sectores mencionados anteriormente, como los analistas de datos o los propios publicistas, sean conscientes de los desafíos éticos que surgen a la par de que las tecnologías emergentes que, cada día más, empiezan a ser el presente. 

Es importante que las empresas tomen medidas proactivas para abordar estos temas, tales como formaciones sobre ética y responsabilidad social, la creación de estándares éticos para la industria y la implementación de mecanismos que así lo aseguren. 

La privacidad de los usuarios, la honestidad en la publicidad y el impacto en la sociedad son temas críticos que deben ser trabajados en todas las campañas publicitarias y de marketing, aportando valor al usuario, haciendo que se confíe en nuestra marca y por nuestro lado, aprendiendo de todos ellos para crear la mejor de las experiencias tanto para el cliente como para el negocio.

Por Josep Torrent, Data & Business Intelligence Analyst en Ogilvy Barcelona

 

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